El tiempo del Universo
La
historia del Universo se escribe en luz, sonido y radiaciones no luminosas.
Los astrónomos han ideado receptores cada vez mejores para captar
tales mensajes. Así perfeccionan cada día los telescopios
y crearon el radiotelescopio, que da una perspectiva del Universo distinta
de la que revelan los telescopios ópticos ordinarios. Los radioastrónomos
en realidad sólo "escuchan" al Universo a través
de las ondas de radio que emiten los cuerpos celestes y que son captadas
por enormes antenas que recorren el cielo.
¿Sabías
que con el solo hecho de mirar el firmamento estamos viendo el pasado?
La luz viaja a una altísima velocidad. Se calcula que puede recorrer
300 000 kilómetros en un segundo, por lo que en un año
podría acumular 9 460 800 millones de kilómetros de viaje.
A esta cifra se le denomina "año luz". Los cuerpos
celestes están tan alejados unos de otros en el Universo que
para medir las distancias entre éstos hablamos de años
luz. Existen estrellas que están tan lejos de la Tierra, como
a 100 000 años luz. Esto quiere decir que hace 100 000 años
esta estrella emitió un la luz que en este momento estamos viendo.
Quizá esta estrella no existe en la actualidad, pero aún
estamos viendo su resplandor en la bóveda celeste porque la oscuridad
de su muerte tardará muchos años luz más en mostrarse
en nuestro planeta. Así el resplandor de las estrellas que vemos
cada noche nos conduce al tiempo pasado del Universo.

El tiempo de la Tierra
Una
manera de medir la edad del planeta que habitamos, es determinando la
edad de las rocas de la corteza terrestre. Los geólogos, que
se dedican al estudio de las capas antiguas de las rocas, no sólo
revelan muchos datos acerca de la edad de la Tierra, sino también
de la evolución y las circunstancias del clima en un pasado de,
incluso, millones y millones de años.
Las
rocas más viejas conocidas hasta ahora se encontraron en Tanzania,
África. Estas piedras tienen aproximadamente 3 400 millones de
años de edad. ¿Cuánto más vieja que estas
rocas es la Tierra? Si la antigüedad de la especie humana se ha
establecido en unos dos millones de años, la Tierra supera más
de 2000 veces esa edad.
El
tiempo biológico
De
los miles de millones de seres que han habitado la Tierra, algunos han
dejado rastros de su presencia: caparazones, huesos, huellas, huevos,
impresiones o momias. Estos indicios de la vida pasada han sido conservados
en alquitrán, cera, carbón, hielo y piedra.
Entre
los fósiles conservados por petrificación o amontonamiento
de sucesivas capas de sedimento, el hombre figura a la cabeza de la
lista. Entre los primeros en dejar huella están los seres marinos
invertebrados, como las esponjas, medusas, estrellas de mar; después
vinieron los peces invertebrados; luego insectos terrestres como
libélulas;
más tarde, vertebrados que respiraban como el terodáctilo;
y, finalmente, mamíferos de sangre caliente, como ratones, mamuts
y hombres.
Los
paleontólogos son los científicos que estudian los restos
fósiles de animales y plantas, y determinan su antigüedad.
Para quienes se dedican a la biología evolutiva, el estudio de
los fósiles es fundamental, pues a través de ellos pueden
conocer los cambios que los distintos organismos sufrieron a lo largo
del tiempo, o pueden conocer seres que han desaparecido de la faz de
la Tierra, pero que se relacionan biológicamente con otros que
aún existen.