El tiempo en la historia sagrada, humana y natural
La
agonía en el jardín es una representación del
pasaje bíblico en el que, mientras Cristo reza y sus apóstoles
duermen, Judas y un destacamento de soldados se aproximan para apresar
al Mesías. En esta obra del siglo XV, el pintor renacentista
Andrea Mantegna nos muestra el tiempo en distintas duraciones.
El paisaje muestra
las capas geológicas que han conformado cada peñasco,
cada montículo, a lo largo de miles de siglos. En estas rocas
vemos el tiempo de la Tierra. Quizá es un recordatorio de que
la historia de los hombres, de apenas unos cuantos miles de años,
es insignificante en relación a la historia natural o, si lo
ponemos en el contexto cristiano, al tiempo de la Creación.
También encontramos
en esta imagen el tiempo más corto de los hombres. El movimiento
corporal con el que Judas y los soldados se dirigen al lugar donde se
encuentra Cristo, sucede en un tiempo "real": sabemos que,
en cualquier momento, llegarán a cumplir con la orden de aprehensión.
¿Y cómo
calificar la sensación temporal de aquellos que duermen, o de
quien se abstrae en un momento de oración? En el sueño
el tiempo se detiene, se mantiene suspendido hasta que despertamos.
A veces no podemos saber si hemos dormido una o diez horas. Algo similar
sucede cuando rezamos.
Todos estos tiempos
confluirán en un momento climático: el apresamiento de
Cristo, que parece inevitable. Es interesante notar cómo en el
Renacimiento -cuando el Hombre se convierte en el centro del Universo
y vuelve a verse al mundo natural con una óptica más cientificista-
pudo hacerse este cuadro, en donde el artista hace una alusión
directa al tiempo, o a la historia de los hombres y de la Naturaleza.

Andrea Mantegna, La agonía en el jardín, c. 1460.
