
La tremenda discusión
Es necesario decir que al vaquero, la buena acción de Diana no le causó ninguna gracia. Según él fue una tontería desperdiciar la oportunidad de darle un pisotón. Ella defendió el derecho a existir del ponzoñoso animal, pero el campirano individuo trató de hacerle ver que existía la posibilidad de que otro día hubiese un accidente con él o con sus rumiantes.
No pudieron ponerse de acuerdo y ésa es la pura verdad. Una usaba argumentos ecológicos; el otro contradecía por el peligro real para personas y animales de la región.