Chispa, México, Innovación y Comunicación S. A. de C. V.,
año 1, núm. 7, abril 1981 . p.2.


 

 

 

 

 

Texto: Tortella1
Diseño gráfico: Nora Espino


 

 

Hoy a todos nos parece natural que haya automóviles, televisión, agua corriente en las casas, luz eléctrica, ropa de algodón, trenes, aviones y ventanas con cristales. Sin embargo, hace menos de doscientos años, estas comodidades no existían, o eran muy raras.

La fabricación de todas estas cosas, que hoy nos parecen tan comunes y de las cuales nos sería difícil prescindir, es posible gracias a una serie de descubrimientos que se hicieron en Inglaterra y en Francia durante el siglo XVIII; es decir, al final del período colonial en México.

El sinnúmero de inventos cambió de tal manera la estructura de la sociedad y la vida de la gente, que a este período se le conoce como el de la Revolución Industrial.

Antes de ella la ropa se confeccionaba a mano; el hilo se hacía retorciendo las fibras de lana o de algodón con los dedos, y luego se tejía manualmente o en un telar de madera. En ese entonces, el proceso era lento y costoso: la ropa era muy cara. La gente tenía muy pocas prendas y rara vez cambiaba de vestido.

 

Durante la Revolución Industrial se inventaron máquinas que hilaban y tejían solas, movidas por agua, como los molinos.

La máquina de vapor fue otro de los grandes descubrimientos de esa época. Como casi todos los grandes inventos, no fue idea de una sola persona, sino de varias, pero quien más contribuyó a perfeccionar esta máquina fue un escocés llamado James Watt. La máquina de vapor se utilizó para muchas cosas: para mover las máquinas de hilar y tejer, para sacar agua de las minas, para las locomotoras de los trenes, para mover molinos, fuelles y martillos en la fabricación de hierro; a su vez, del hierro se hacían máquinas y calderas, rieles de tren, vigas para las casas, puentes y arados y muchas cosas más. De hierro también, se hacía la maquinaria textil que se movía con vapor.

 


1 El doctor Tortella es historiador económico y ha trabajado en El Colegio de México.
En 1981 se encontraba en la Universidad de Alcalá de Henares, Madrid, España.