Texto: Ramón Cordero G.
            Catedrático U. A. Chapingo
Diseño gráfico: Jani Rivera

En el mundo de la ciencia es muy común que los investigadores comiencen a “cacarear el huevo” antes de ponerlo, es decir a presumir los descubrimientos que ni siquiera han realizado con un trabajo de laboratorio.

            Un caso muy diferente es el de un equipo de químicos e ingenieros de una conocida empresa farmacéutica. Por lo menos, desde hace 10 años trabajan en una investigación para encontrar nuevos usos para las segregaciones nasales.

            Se trata de un proyecto que han mantenido en secreto con la finalidad de que no suban los precios internacionales de esta secreción que, hasta ahora, ha sido despreciada y considerada una molestia.

 

Una idea mocosa

Todo surgió por la petición de los directivos de la empresa para que desarrollaran una sustancia limpiadora de mucosidad.

            Los socios estaban hartos de que las visitas dejaran sus recuerditos pegajosos en el elevador del edificio y las paredes de la recepción. Seguramente sabes que cuando un moco se seca, cambia de color y se oscurece, al mismo tiempo que se hace más difícil desprenderlo de las superficies.

            Lo que tal vez no conozcas es el dato de que las señoras más elegantes y los señores que usan saco y corbata son los más aficionados a sacar las pelotitas de la nariz y dejarlas adheridas con mucha discreción. Esto se pudo detectar mediante el uso de las cámaras de vigilancia que hay en las instalaciones modernas.

            Probaron varias sustancias para disolverlos y, accidentalmente, descubrieron que en los mocos hay más propiedades de las que originalmente se supone que tenían. Así fue como desarrollaron una línea de investigación, y hasta consiguieron financiamiento de varios patrocinadores importantes que prefirieron mantenerse en secreto.

            En sus primeros resultados pudieron darse cuenta de que cualquier moco sirve, hasta los de las abuelitas y abuelitos, pero los mejores son los infantiles, es decir los de niños y niñas menores de 18 años que, además de abundantes, son bastante fáciles de colectar.

 

Uso nutricional

Lo primero es que por ser proteínas en su mayor parte, los mocos resultaron altamente nutritivos. Esto fue comprobado al estudiar dos grupos de población escolar de primaria —a lo mejor en tu escuela fue realizada una parte de la investigación—; uno de los grupos era el de los escolares que se comían la secreción nasal y el otro estuvo integrado por los que no. Por varios años compararon la talla y el peso alcanzados por los estudiantes, llegando a una conclusión que no admitía dudas: los del primer grupo crecieron varios centímetros más y en menor tiempo.

            El resultado es que muchas de las golosinas que ahora consigues en la tienda de la esquina, poseen un extracto de este material. Es fácil de identificarlo cuando revisas los ingredientes impresos en la etiqueta, ya que suelen decir: mocasilato de pectina, mucopéptidos naturales y cosas por el estilo.