Algunas ideas equivocadas sobre el costo y el ahorro
Cuando uno acude al sitio donde se comercializan estos implementos que economizan el gasto eléctrico, suele ser desalentador encontrar que el precio es considerablemente más elevado, quizá unas 10 veces más, si comparamos con las bombillas de antes. De ninguna manera es lo mismo pagar 5 pesos que 50 y menos cuando la pretensión es ahorrar.
No obstante, es necesario tomar en cuenta que la durabilidad también resulta superior. El material común tiene una vida estimada de mil horas de uso; el ahorrador —sin variaciones bruscas en el voltaje— está garantizado por 8 mil. Esto corresponde a 8 veces más. Por supuesto sigue pareciendo desventajoso, ya que por el mismo precio compraríamos dos piezas más; pero, justo por esto, es necesario poner la atención en el consumo de energía.
Al ser más eficiente la capacidad lumínica de los dispositivos fluorescentes, a igual potencia estaríamos hablando de un consumo eléctrico de entre 75 y 80 por ciento por abajo del que tienen los incandescentes. Multiplique por varios meses y notará cómo hay un ahorro sustancial.
Para reforzar esto todavía más, debemos considerar que en México —y seguramente en otros países— hay tarifas diferenciales por kilovatios/hora en las que, superando cierta magnitud de consumo, el precio por unidad medida está tasado a un precio superior. Con focos ahorradores podría eventualmente —dependiendo de su demanda de flujo eléctrico— mantenerse en una tarifa baja o, incluso, pasar a ella.
Más o menos luz
Una ventaja más de la nueva generación de dispositivos ahorradores consiste en la variedad de productos ofrecidos, de acuerdo con las necesidades específicas de iluminación.
Una creencia bastante arraigada afirma que la potencia es incomparable, dando el mayor crédito a los viejos focos. Hoy, sin embargo, podemos disponer hasta del potencial lumínico de 100 vatios con un dispositivo ahorrador que únicamente usa 26. La gama es grande, desde pequeñas unidades que apenas destellan, hasta aquellas que alumbran con la misma fuerza que lo haría el más potente bulbo de uso doméstico.
A lo anterior podríamos añadir la calidad de iluminación, ya que un apropiado tipo de fósforo fluorescente genera una luz bastante parecida a la que recibiríamos del sol. Algo invaluable cuando pretendemos hacer una cómoda lectura, trabajar o hacer la tarea.