Sinopsis

La creatividad puede desarrollarse, dice William Gordon, quien propone algunas estrategias para la solución de problemas y ofrece una metodología susceptible de practicarse en el ámbito escolar.
 

 

¿Te imaginas a nuestros ancestros reunidos en sus cuevas para protegerse, porque sus cuerpos a pesar de ser peludos titiritaban de frío? ¿A qué jugarían? ¿Se harían bromas? ¿Tratarían de inventar nuevas interacciones para que la convivencia fuera más divertida?

¿Habría alguno que para no aburrirse demasiado se pusiera a frotar dos piedras sin ton ni son y de pronto brotara una chispa, y luego otra, y otra, hasta que alguien arrimó una hoja o un tronco y se prendió, por lo que pudieron identificar al fuego observado en la naturaleza? ¿Pensarían entonces que podían controlarlo?

Así debió ser el descubrimiento del fuego, en grupo, en un rato de calma y ocio, mientras la tarde transcurría, y la invención brotó de una acción sin motivo aparente, apareció el fuego y al poderlo controlar lo cambió todo. La primera creación humana, la chispa que luego provocó otras ideas en cadena.

 

 

Desde antaño han existido obras creativas. La historia del ser humano es un conjunto de inventivas, descubrimientos, innovaciones y expresiones artísticas, incluso el hombre ha creado máquinas para exterminar al enemigo, reprobables desde luego, pero muchas de ellas indiscutiblemente originales.

Por eso el estudio de la creatividad también es un viejo campo de investigación, que desde tiempos inmemoriales ha intrigado primero a los filósofos y luego a psicólogos y pedagogos —quienes la han estudiado— así como a los creadores artísticos y creativos publicitarios.

Lo novedoso e interesante de la propuesta llamada sinéctica, de William J.J. Gordon, un científico que no sólo es un ferviente creyente de la creatividad, sino que observa, estudia y ofrece pasos concretos para conocerla, provocarla y estimularla, especialmente aquella que se necesita para la solución de problemas concretos en la industria.

Siguiendo el conocido aforismo podemos decir que el libro de este autor, “no da pescado sino que enseña a pescar”.

 

 

De la sinéctica, que es un método de libre asociación de ideas desarrollado por William J.J. Gordon quien fue descubriendo por observación directa los procesos creativos y los mecanismos psicológicos inconscientes, de él y de sus compañeros, desde la época en que trabajaba en el laboratorio de Acústica Submarina de Harvard, donde estudiaba a un grupo que proyectaba un torpedo. A partir de ahí y por fortuna, empezó a aplicar sus conocimientos en el terreno más amigable de la industria y la ciencia.

“La palabra sinéctica proviene del griego y significa la unidad de elementos diferentes y aparentemente ajenos entre sí, es una teoría que se aplica a grupos de individuos con diversa preparación y profesión, que plantean y solucionan problemas”. 1

El primer grupo formado por Gordon trabajó en Cambridge y estuvo ligado a la industria, principalmente, y varias instituciones han apoyado sus proyectos: Fundación Rockefeller, Universidad de Harvard e Instituto Tecnológico de Massachussets, entre otros. Creó el grupo con la simple intención de solucionar problemas, y en ese sentido se apoyó en las siguientes propuestas:

 

1 Vid, Gordon, William J.J.: Sinéctica. El desarrollo de la capacidad creadora, p.14.