Adriana García
Valderrama
Diseño Catherine Zúñiga
Andrew
¿Quién
dijo que no se puede hablar de las cochinadas que todos hacemos?
Ésta es la pregunta que se hicieron los científicos Julieta
Fierro y Juan Tonda —ganadores del Premio Nacional de Divulgación
de la Ciencia en 1993 y 1998, respectivamente—, cuando decidieron
escribir El libro de las cochinadas.
Dedicado a “todos los que hacen cochinadas” —como tú
y yo—, el texto ilustrado por José Luis Perujo —Premio
Nacional de Periodismo (caricatura) en 1993— busca demostrar que
actividades como vomitar, obrar, sudar, orinar, moquear y expectorar,
entre otras que están “prohibidas por las buenas costumbres”,
son funciones esenciales de los seres humanos, las cuales es importante
conocer para evitar enfermedades.
“Más vale aceptar ser cochino que demostrar no serlo”,
es el lema que utilizan los autores para declararse abiertamente cochinos,
pues aseguran que es mejor dejar salir todo lo que no le sirve al cuerpo
en vez de que, por vergüenza o prejuicio, se quede dentro y cause
estragos a la salud.
El libro cuenta el caso del dictador Adolfo Hitler, quien tomaba tantas
pastillas para evitar los gases, que éstos tuvieron efectos tóxicos
en él y agudizaron su locura. También hace referencia a
un hombre francés llamado Joseph Pujol, quien se hizo famoso en
el siglo XIX por su interpretación de la Marsellesa (Himno Nacional
de Francia) con flatulencias —consiguiendo tonos y efectos variados—
en el Moulin Rogue. Al parecer, éstos eran producidos por las grandes
cantidades de agua mineral que Pujol bebía antes de cada espectáculo.
Además
de estas historias, podrás enterarte de datos poco conocidos sobre
la
combustibilidad del excremento, la coloración de los
desechos, la capacidad adhesiva de los mocos, los
orígenes del WC, el origen de barros y espinillas o la lista de alimentos que contribuyen a ahuyentar al prójimo.
También
podrás saber cómo se llamaba la diosa azteca de la caca,
cómo reconocen los potrillos a su mamá, qué toman
los yoguis de la India para purificarse, cómo le hacen los astronautas
para ir al baño, por qué no debes encender un cerillo cuando
estás en un establo, cuál es la importancia de un eructo
en ciertas circunstancias o los beneficios de usar antitranspirante.
Para que no te confundas, al final se incluye un glosario en donde se
ofrecen sinónimos de las palabras tabú relacionadas con
la escatología o, como la definen los autores, “ciencia de
la caca”. Y si quieres divertirte aún más, o quizá
sorprender a tus amigos diciendo frases muy originales relacionadas con
el reto de ser cochino, no dejes de revisar los dichos, refranes y textos
relacionados con este tema tan “controvertido” y a la vez
tan “natural”, que se incluyen en este volumen.
La
recomendación es que leas y veas este ejemplar mientras haces tus
cochinadas en el excusado, uno de los mejores lugares para la lectura,
pues según dicen: “leer y hacer cochinadas, es el placer
de los dioses”.
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Ahora recomendamos que leas el artículo “¿Una
biblioteca en el baño?”.
Bibliografía recomendada:
• Fierro, Julieta / Tonda, Juan: El libro de las cochinadas.
México, editorial ADN, 2006. |