Ramón Cordero G.


La historia de la humanidad se pierde en la oscuridad de los tiempos, lo que llamamos prehistoria. Y decimos “pre”, porque fue anterior al conocimiento de la escritura y a que se dejara algún documento o inscripción que nos permitiera conocer cómo vivían y que costumbres habían desarrollado los habitantes humanos de este planeta.

Así las cosas, el pasado más remoto nos es desconocido en datos precisos, pero los arqueólogos se han encargado de ir descifrando poco a poco esa información. Ellos dicen que el hombre primitivo aprovechaba los granos de algunos cereales como el trigo, la cebada y la avena. Los podían cocer en una especie de caldo o sopa, aunque también los usaban para elaborar algo que después de muchos siglos, se convertiría en lo que hoy conocemos como pan.