¿Tanto escándalo por dos grados?
Pues sí: porque hay la suficiente evidencia como para asegurar que la Tierra se está calentando, y eso tiene que ver con la contaminación causada por la quema de combustibles.
Debemos saber que en los lugares donde hay mayor diversidad en las formas de vida, sus individuos suelen estar más especializados para reducir la competencia por los recursos y los equilibrios son más delicados. Las especies viven y se alimentan de maneras extremadamente particulares.
Esto quiere decir que algunos colibríes sólo toman el néctar de un único tipo de planta; que hay una especie de mono que nada más consume las hojas de cierto árbol, mientras que otro primate se alimenta de los frutos; que ciertas plantas son exclusivamente polinizadas por una variedad de insecto y cosas por el estilo.
¿Qué pasa si desaparece el árbol, porque no se pudo adaptar a ese cambio de un par de grados? El mico que come sus semillas ya no las podrá dispersar y, por supuesto, también padecerá hambre. Si las semillas no se propagan, también faltarán los retoños y las flores, por lo que el insecto o el colibrí que se harían cargo de la polinización, ya no tendrán utilidad; pero además morirán, ya que no encontrarán otra fuente de nutrientes que les sirva y así sigue la cadena. Luego sufrirá el ave que comía al escarabajo y es el cuento de nunca acabar.
Una falsa sensación de seguridad
¿Y en qué me afecta si se extinguen los pericos agapornis de Madagascar?
Es verdad: aparentemente en nada, y más cuando hay miles y miles de kilómetros de distancia. Pero, como suele decirse, las apariencias engañan.
El hecho de que no podamos identificar el efecto, no significa que sea inexistente.
De hecho, la mayoría de nosotros mantiene formas de vida que cada vez se alejan más del medio natural. Cultivamos plantas y producimos animales que garantizan el sustento, sin tener la necesidad de ver qué hay más allá de las granjas y los campos agrícolas. Esto ayuda a que no logremos distinguir con claridad lo que sucede.
Las plantas cultivadas y los animales domésticos han participado del proceso de adaptación de la humanidad. A través de la selección ha sido posible obtener variedades de plantas que crecen en condiciones muy variadas o razas de animales aclimatadas a distintas regiones.
Ante una elevación de la temperatura, decidir que comeremos piñas en lugar de manzanas o carne de vacas cebú a cambio de la que producen las reses de origen europeo, es poco relevante. Esta forma de ver las cosas puede ser una de las causas por las que damos poca atención al problema de la contaminación ocasionada por la quema de combustibles, llantas, pasto, carbón y demás, responsable del fenómeno de calentamiento del planeta.