Puede ser. Es más: seguro que lo harán poco a poco, ya
que finalmente se trata de un proceso muy paulatino y que lleva bastante
tiempo. El peligro no es que la gente se ahogue súbitamente, sino
la pérdida de tierra firme.
Puedes darte una idea del cambio territorial si observas
la siguiente animación.
¿Todavía no te parece suficientemente grave? Bueno, pues
entonces hace falta mencionar que en esos terrenos susceptibles de quedar
bajo las aguas, hoy día viven en todo el mundo unas 100 millones
de personas. Prácticamente el equivalente de casi toda la población
de México.
Ah, ¿verdad que las cosas cambian?
El caos total
Si hasta aquí piensas que se trata nada más
de un asunto del nivel de altura que puede alcanzar el mar, te tenemos
malas noticias. El cambio climático podría cambiar la apariencia
de la tierra que quedara por encima de la superficie.
Una buena parte de las plantas se caracterizan por crecer
en algunas zonas, mientras que en otras no lo hacen. Eso tiene que ver,
entre otras cosas, con las temperaturas a las que se han adaptado a lo
largo de miles y miles de años de evolución.
Supongamos que hay un aumento de temperaturas que esté más
o menos a la mitad, entre los cálculos más favorables y
los menos optimistas. Digamos que se lleguen a tener 2 y 3 grados adicionales
de temperatura promedio al año.
¿Qué con eso? Casi nada. Cerca de la mitad
de nuestros bosques de pinos, característicos de las zonas montañosos
altas, seguramente desaparecían al no encontrar un ambiente propicio.
Se salvarían los que estuvieran a mayor altitud, pero el resto
sería sustituido por vegetación distinta.
Y qué decir de los frutales como la manzana, la pera
y el durazno. No hay duda que, aun en el caso de sobrevivir, es probable
que disminuyeran su producción o incluso dejaran de ofrecernos
sus productos.
¿Cambio de dieta y de paisaje? Pues sí, pero
de manera total. Al cambiar la vegetación de un lugar, también
cambia su fauna. Nada volvería a ser como es hoy.
Para seguir pensando
No es cosa de dar un susto para que la gente y sus naciones
reaccionen. El hecho es que, aunque hoy mismo toda la humanidad se decidiera
a tomar medidas efectivas contra el calentamiento global, como son las
que tienen que ver con el uso racional de combustibles provenientes del
petróleo o anexarse al protocolo de Kyoto, todavía, dentro
de 100 años, estaríamos enfrentando los efectos de lo que
hasta hoy hemos hecho.