Diana Sheinbaum

 

La bolsa de valores es el nombre de un mercado muy particular. Se trata de un lugar en donde se vende y se compra, como en cualquier mercado; pero donde el tipo de mercancías es diferente. En su forma más básica, en la bolsa de valores se intercambian pedazos de empresas (en términos financieros, acciones) que son puestos a la venta con el objetivo de obtener recursos. Pero no sólo eso, la bolsa de valores es cada vez más un mecanismo con el cual es posible vender y comprar cualquier cosa: deudas, derechos, expectativas, riesgos e, incluso, contaminación.

En términos sencillos, el principio que rige a la bolsa de valores es el siguiente: si yo tengo “algo” que me sobra, y tú “algo” que te falta, no hay ninguna razón por la que no podríamos negociar con ese “algo”.

Con este principio tan básico no debe sorprendernos que la bolsa exista desde hace varios siglos. El término bolsa empezó a ser utilizado en el siglo XV cuando una familia de la nobleza belga inició el intercambio de valores. El apellido de esta familia era Van der Bürsen, mismo que fue traducido como bolsa.

Como vemos, la bolsa de valores no es una invención moderna. Desde el siglo XV y hasta le fecha se ha desarrollado como una de los mecanismos más importantes del sistema financiero de muchos países. Sin embargo, a partir de los últimos años del siglo XX, la bolsa de valores ha incluido nuevos “productos” que no sólo interesan a empresarios, banqueros e inversionistas, sino que nos conciernen a todos debido a que tienen que ver directamente con nuestra vida.

 

 

¿En qué consisten
los nuevos mercados?

Los nuevos mercados se relacionan con el medio ambiente. En la última década del siglo XX se han puesto en marcha diferentes proyectos que buscan comercializar servicios ambientales que incluyen, entre otros ejemplos, el aprovechamiento de la biodiversidad para los negocios de producción de fármacos y otros productos de la biotecnología, el manejo de las cuencas hidrológicas para limpiar el flujo del agua y la captación de dióxido de carbono para reducir las emisiones de éste y otros gases de efecto invernadero (GEI).

De especial interés es el llamado mercado del carbono, un mecanismo de reciente implementación que tiene el objetivo de reducir los niveles de GEI en la atmósfera para contrarrestar el calentamiento de la Tierra.