La no violencia se integra por una serie de ideas y principios que rigen el modo de actuar de personas, asociaciones y organizaciones en todo el mundo; buscan alcanzar ciertas metas relacionadas con la política y el respeto de los derechos, entre otras, a través de la acción pacífica.

La no violencia es un proyecto positivo sustentado en la toma de conciencia personal y social, que pretende modificar radicalmente la forma en que las personas nos relacionamos en diferentes ámbitos de la vida, mismo que determina la ruta a seguir para alcanzar metas y objetivos comunes.

 
 

El personaje más emblemático en la práctica de la no violencia es Mahatma Gandhi, quien luchó por la independencia de India y la abolición del sistema de castas; hombre imprescindible en la historia de resistencia pacífica, pues con sus actos e iniciativas demostró que era posible lograr objetivos políticos y sociales ambiciosos actuando en todo momento con respeto hacia el otro.

Sus herramientas fueron los boicots, la no cooperación y la desobediencia civil; estrategias que hoy en día muchos aplican de forma tergiversada, pero que entonces se realizaban de un modo completamente diferente. Gandhi logró practicarla e inducir a través de ella la independencia de su nación en un siglo dominado por conflictos bélicos de diversas magnitudes. Entre los personajes que también hicieron de esta práctica una herramienta está Martin Luther King, quien trabajó y logró el reconocimiento de los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos.