Esther López-Portillo

  Es, básicamente, una propuesta de acción para influir en el curso y el resultado pacífico de un conflicto.

El doctor Mario López Martínez, especialistas en el tema, la han definido como: “la acción, el deber y el convencimiento por la justicia dentro del respeto total de las personas y la vida de los adversarios, renunciando al uso de todo tipo de violencia para conseguir determinados objetivos”.

La idea de la no violencia se sustenta en el respeto a las personas y a la vida humana, expresado a través de renunciar a ejercer cualquier forma de violencia sobre otros. Además, la no violencia no es un concepto que se relacione con intereses o caprichos personales, sino que busca alcanzar objetivos que, finalmente, resulten en el beneficio de grupos humanos amplios.

 
 


Cabe aclarar que este concepto no sólo consiste en una renuncia personal a ejercer la violencia, sino que abarca un espectro más amplio; es decir, es una propuesta integral para entender y atender los conflictos como oportunidades para la transformación social y, desde este punto de vista, los avances de la humanidad deben ser consecuencia lógica de la cooperación.

La violencia desde esta óptica no se justifica como inherente a la naturaleza humana, sino al contrario: se entiende como una actitud o respuesta promovida por individuos o grupos con intereses de índole política o económica que creen en los beneficios de la industria militar, la investigación y fabricación de armas o la creación de ejércitos. La no violencia se opone a la preparación para la violencia y la organización de la misma.

Además es importante recordar que como actos violentos están todos aquellos que son en sí mismos una agresión al otro, como por ejemplo cerrar las vialidades principales de una ciudad para protestar, acto con el que se afecta a automovilistas, conductores y pasajeros de transportes colectivos, quienes pierden tiempo, no pueden llegar a su trabajo, escuela u otro destino, so pretexto de manifestarse en pro de una buena causa. Aunque no haya armas de por medio o enfrentamientos cuerpo a cuerpo, éstos son actos que violentan la libertad de tránsito de los demás; es decir, de quienes permanecen horas atrapados en el caos vial.