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Cabe aclarar que este concepto no sólo
consiste en una renuncia personal a ejercer la violencia, sino
que abarca un espectro más amplio; es decir, es una propuesta
integral para entender y atender los conflictos como oportunidades
para la transformación social y, desde este punto de
vista, los avances de la humanidad deben ser consecuencia lógica
de la cooperación. La
violencia desde esta óptica no se justifica como inherente
a la naturaleza humana, sino al contrario: se entiende como
una actitud o respuesta promovida por individuos o grupos
con intereses de índole política o económica
que creen en los beneficios de la industria militar, la investigación
y fabricación de armas o la creación de ejércitos.
La no violencia se opone a la preparación para la violencia
y la organización de la misma.
Además es importante recordar que
como actos violentos están todos aquellos que son en
sí mismos una agresión al otro, como por ejemplo
cerrar las vialidades principales de una ciudad para protestar,
acto con el que se afecta a automovilistas, conductores y
pasajeros de transportes colectivos, quienes pierden tiempo,
no pueden llegar a su trabajo, escuela u otro destino, so
pretexto de manifestarse en pro de una buena causa. Aunque
no haya armas de por medio o enfrentamientos cuerpo a cuerpo,
éstos son actos que violentan la libertad de tránsito
de los demás; es decir, de quienes permanecen horas
atrapados en el caos vial. |
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