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Esther
López-Portillo
 
En una jitanjáfora —es decir, una forma de hacer poesía
donde lo más importante es el juego de palabras, reales e
inventadas, y el sinsentido de las oraciones—, se vale de
todo, incluso prosa poética. El origen del término
surgió de un poema de Mariano Brull:

(Fragmento)
Filiflama
alabe cundre
ala olalúnea alífera
alveolea jitanjáfora
liris salumba salífera.
Olivea oleo olorife
alalai cánfora sandra
milingítara girófora
ula ulalundre calandra. 1
Mariano Brull
.....La
musa de este tipo de textos —¿más bien el muso?—
es el humor, ese rasgo capaz de arrancarte desde leves sonrisas
hasta sonoras carcajadas, pero resulta extraño que, aunque
las líneas de las jitanjáforas no nos digan nada en
cuanto a significado, pueden hacernos sentir de qué hablan,
y decimos sentir porque uno de sus elementos más importantes
es la sonoridad.
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