En el lenguaje cotidiano resulta más o menos común
escuchar o pronunciar la palabra crónica, sobre todo
en dos sentidos: cuando se habla de alguna enfermedad o dolencia larga
y cuando los medios de comunicación refieren a un artículo
periodístico o a una forma de narrar un acontecimiento específico.
Las dos acepciones son correctas, pero tienen diferencias evidentes;
sólo las une la etimología griega khrónos,
que está asociada con el concepto de tiempo.
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Aunque varios filólogos
reconocidos como José Antonio Pascual, Joan Corominas y Fernando Corripio coinciden en que a partir del siglo XIII el término comenzó a utilizarse para describir a un tipo de texto histórico en el que se narra algún hecho particular siguiendo un orden cronológico, existen antecedentes que demuestran que el término se usó en ese sentido desde mucho antes.
.....El primer registro que se tiene es
del siglo IV, en la obra titulada Crónica (cánones
cronológicos y resumen de la historia universal), del obispo
Eusebio de Cesarea, en la cual realizó varios cuadros sinópticos
de los sucesos más trascendentes de la historia de Israel, Persia,
Grecia y Roma. Sin embargo, es importante decir que el apogeo de la acepción
antes mencionada llegó hasta los siglos XII y XIII en países
como España, Inglaterra, Francia y Alemania.
El origen: la crónica histórica
En la actualidad, al referirnos al género crónica es difícil discernir con certeza a qué materia debe uno asociarlo; lo más común y lo acertado es vincularlo con la Historia, la Literatura y el Periodismo.
.....No obstante, es bueno saber que en sus comienzos la crónica fue utilizada para transmitir el conocimiento histórico y que, poco a poco, las temáticas abordadas fueron siendo cada vez más; podían describir desde el matrimonio o la muerte de un miembro de alguna familia real hasta el viaje de un aventurero famoso o la conquista de una ciudad.
.....Durante la Edad Media, la crónica
también sirvió como medio de propaganda; con frecuencia
las familias nobles o ricas tenían un cronista encargado de propagar
ideas específicas al servicio de sus intereses. De esta época
pueden mencionarse por ejemplo, la Chronica Gothorum del siglo
XI —escrita por un mozárabe toledano—, que cuenta la leyenda de
Florinda, la hija del conde don Julián de Ceuta, y la pérdida
de España; y la Crónica general, del rey Alfonso
X El sabio (1221-1252) —quien es considerado el iniciador de
la prosa histórica en castellano—, en donde narra una historia
sobre los reinos de la Península Ibérica.
.....A
partir del siglo XVI escribir crónicas se volvió más
común. Pueden mencionarse algunas tan importantes como Historia
verdadera de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz
del Castillo; Cartas de relación, de Hernán
Cortés; e Historia de Indias, de Bartolomé de
las Casas.
.....Posteriormente la crónica continuó utilizándose cada vez con mayor frecuencia y libertad. En el siglo XIX, en Latinoamérica, este género fue “reinventado” y hermanado con la poesía y la ficción por algunos escritores modernistas como José Martí, Manuel Gutiérrez Nájera y Rubén Darío; este último escribió tantas crónicas en su vida que, según la doctora en literatura Susana Rotker, constituyen “13 de los 25 tomos de la Obra completa publicada por la Editora Nacional, La Habana, en 1963”.(1)
.....En la actualidad la crónica goza de mucha popularidad y existen escritores especialistas en ella; se pueden mencionar a Álvaro Cunqueiro, Bruces Chatwin, Joseph Pla, Egon Erwin Kisch, Carlos Monsiváis y Juan Villoro.