No bastó

Aún a pesar de haber sido complacidos en parte por El sabueso de los Baskerville, los lectores no se resignaban a la muerte de Sherlock Holmes, querían más de sus aventuras; incluso el rey Eduardo VII, en repetidas ocasiones pidió al autor el regreso del personaje; así, Arthur Conan Doyle no tuvo más remedio que escribir a partir de 1903 en The Strand El regreso de Sherlock Holmes, donde justifica la forma inverosímil en que el detective escapó de la muerte.

Páginas de este texto: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10