Es difícil hablar de una tercera ola, principalmente en
países en vías de desarrollo donde en muchos ámbitos
siguen sin superarse los dilemas de la primera ola. Aun en Francia,
Estados Unidos y el Reino Unido, países que han contribuido
enormemente al acervo feminista, los dilemas de la primera y segunda
ola son motivo de intensos debates.
En general una tercera ola feminista intentaría una “espiritualización” ética
del contrato social, donde la mujer siga siendo reconocida como
una alteridad radical, un “otro” diferente del hombre y no su opuesto.
Dicho de otra manera, el género femenino no es contrario
al masculino, es diferente, y el reconocimiento de esta diferencia
implica responsabilidad y no lucha.
De alguna manera la tercera ola está marcada por el fenómeno
de la posmodernidad, en el que las fronteras han sido rebasadas
y las comunicaciones llegan al rincón más remoto
del mundo. La desaparición de fronteras reales e imaginarias
ha generado una necesidad de reconocimiento de la diferencia como
respeto y responsabilidad hacia todo lo que se sale del marco de
la identidad misma. |