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Quién imaginaría que más de cincuenta años después, la inocencia o culpabilidad de Pepe el Toro sería tema de debate en los círculos legales y entre los defensores de los derechos humanos. A todos queda claro que Pepe el Toro no es real, sino que se trata de un personaje producto de la interpretación hecha por Pedro Infante en la cinta Nosotros los pobres. Aun así el carpintero del cine llegó a tener vida propia a través de varias películas que son exhibidas, una y otra vez, en las pantallas televisivas desde hace medio siglo. Mucho han cambiado las concepciones sobre justicia y derechos humanos desde 1948 —año en que se realizó la película—, razón por la cual se hace necesaria una revisión de los mensajes que este producto lanza a la sociedad. Hacerlo ya no depende de las filias y fobias hacia el artista, puesto que el caso ha tomado rumbo propio en las instancias judiciales. Varias organizaciones han exigido de manera formal la revisión de la trama y el desenlace, puesto que para ellos ¡Pepe el Toro es culpable!
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Los antecedentes
Como el lector recordará, José del Toro es apremiado por las deudas y recurre a la usurera del barrio para tratar de obtener un préstamo, mismo que por falta de garantías le es negado. Ahí es visto por Ledo, el “malo” de la película, quien le propone unirse a su banda y asaltar a la prestamista. Pepe se niega, por supuesto; pero eso no detendrá al criminal y sus cómplices. El resultado es que en una nueva visita a la mezquina mujer —para la realización de un trabajo de carpintería— el desafortunado protagonista es sorprendido con un formón ensangrentado en la mano y, frente a él, la avara muerta de una herida en la espalda. Como resultado, Pepe el Toro es condenado a cumplir una condena en el
penal de Lecumberri, donde se encontrará nuevamente con el presunto
asesino, al que le arrancará una confesión de culpabilidad
como resultado |
El Ledo y sus derechos
Aunque minoritarios, el maleante también ha tenido admiradores, y ellos promovieron la revisión del caso. De no probarse la inocencia de Pepe el Toro, queda abierta la posibilidad de que surja un mandato legal para que la cinta Nosotros los pobres sea sometida a las modificaciones pertinentes, o bien quede prohibida su exhibición. De acuerdo con los seguidores del Ledo, la escena no aporta ningún elemento como para demostrar que Pepe el Toro está libre de culpa, y mucho menos aún, como para incriminar al otro. La evidencia circunstancial no deja duda: el carpintero tiene en su poder el arma asesina y hay también causa probable. A lo largo de la secuencia ningún elemento tangible sugiere que el responsable fuera el desagradable, aunque tal vez inocente, Ledo. Como segundo elemento, se esgrime el hecho de que el artesano de serrucho y martillo en ninguna parte de la película es declarado inocente. Es notoria la ausencia de la sentencia exculpatoria o la muestra de un auto de libertad. Queda la duda de una libertad conseguida mediante recursos ilícitos Un tercer punto tendría que ver con la manera en que es obtenida la confesión del supuesto malhechor, víctima a su vez de Pepe el Toro, ya que a todas luces se trata de una aceptación de culpa por efecto de la coerción y, por tanto, sin validez jurídica alguna. Una auténtica violación a los derechos humanos. |
La sentencia preliminar, el recurso de demanda y algunas fotografías del proceso, aparecen en el siguiente VÍNCULO.
1 La trilogía dedicada al personaje incluye: Nosotros los pobres , Ustedes los ricos y Pepe el Toro.2 Nombre dado popularmente a los calabozos de castigo. |
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