Con base en esta situación surge la pregunta: ¿es justo
que en el nombre del avance científico un ser humano pierda
su dignidad, llevándolo a sentir que no merece el respeto de
nadie y que está sujeto a la voluntad de otro?
Si bien la medicina requiere seguir todos los pasos del método
científico sin omitir alguno, ni dar por supuesta ninguna condición,
no debemos perder de vista que un paciente es más que sólo
un cuerpo afectado por alguna enfermedad.
Por ello ha sido importante la labor de las comunidades científicas
especializadas, en donde académicos, investigadores y profesionales
de la medicina, se reúnen para intercambiar puntos de vista,
confrontar otros descubrimientos y consultar otras hipótesis
para conocer alternativas que no se habían considerado o en
su caso, descartar alguna línea de investigación.
La historia de Lorenzo puede ser un pretexto para diversas reflexiones
en torno a la ciencia médica y al juramento de Hipócrates
el cual destaca la responsabilidad del médico de “fijar el régimen
de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según
sus facultades y su conocimiento, evitando todo mal e injusticia”.2