Para los maori
de Nueva Zelanda el tatuaje también es esencial como signo de
identidad cultural. En lengua maori, el tatuaje tradicional se conoce
como moko y en términos formales se define a través de
la simetría. Hasta principios del siglo XX, los hombres maori
lucían tatuajes en la cara y en la parte baja del cuerpo, entre
la cintura y las rodillas. Las mujeres se tatuaban alrededor de la boca
y en el mentón. Los diseños típicos de los moko
faciales de los hombres consistían en líneas paralelas
de la nariz al mentón y sobre las cejas hacia las orejas. También
adornaban sus mejillas, nariz, frente y mentón con diseños
espirales o curvilíneos. La tradición maori considera
los diseños del moko tan personales, que algunos hombres firmaban
documentos con ellos. Asimismo, las esculturas de madera representando
a los ancestros colocadas en sus casas de reunión también
tienen su moko distintivo. Según la mitología maori, el
tatuaje, el tejido y la escultura fueron entregados a los hombres por
la diosa del Nacimiento. Por ello se establece que cada moko contiene
un simbolismo de nacimiento-muerte que une a todos los seres humanos
con sus ancestros. 
Como sucedió
en otras islas del Pacífico, en el antiguo Japón usaron
tatuajes personajes notables; pero con el tiempo terminó por
estar reservado para aquellos que habían cometido crímenes
serios y los individuos tatuados eran marginados de la sociedad. El
emperador Matsuhito, ante la apertura de Japón al Occidente,
decidió prohibir los tatuajes para no dar la impresión
de salvajismo ante los extranjeros.

Hacia finales del siglo XVIII la práctica del tatuaje se volvió
popular en Europa gracias a los exploradores de los mares del Sur. El
término tatuaje deriva de la palabra tahitiana Tatau, que significa
algo así como “golpear repetidamente”, y hace alusión
a la manera en que tradicionalmente se realizaban las marcas sobre la
piel. Este vocablo fue introducido a Occidente por el explorador inglés
James Cook, quien conoció el arte del tatuaje en las islas Marquesas.
Banks, artista científico que navegó con el capitán
Cook, describió en 1769 el proceso del tatuaje en la Polinesia.
Los marineros de la expedición de Cook iniciaron la tradición
de los hombres de mar tatuados y extendieron rápidamente esta
afición entre otros europeos.
Cuando llegaron
los misioneros religiosos a las islas del Pacífico, una de sus
primeras acciones fue prohibir terminantemente el tatuaje tradicional,
con lo cual este arte fue olvidado durante cientos de años. Pero
renació en la década de los años 80 del siglo XX
y actualmente se practica con fuerza renovada en esa zona del mundo,
especialmente en Borneo, las islas Marquesas, Tahití y Hawaii.
Si te interesa el tema, te recomendamos que leas los artículos
“Tatuajes” y “Piercing”.

Marilyn Stokstad,
Art History, second edition, Nee Jersey, Prentice
Hall, 2002.
Fragmentos
del libro de Stephen G. Gilbert Tattoo History: A Source Book
Sharon
Guynup “Painted Past: Borneo's Traditional Tattoos”
Hillary
Mayell “Skin as Art and Anthropology”
Brian
Handwerk “Tattoos—From Taboo to Mainstream”
“Traditional
Hawaiiian Tattoos”
Mieko
Yamada “Japanese Tattooing from the Past to the Present”
Martín
A. Cagliani “Historia del tatuaje”
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