Jorge Luis Herrera
El amor no es la identidad de dos personas,
sino el misterio en el que se unen.
John Fowles
¿Alguna vez has llegado a dudar sobre la veracidad de todo y de todos los que te rodean? ¿Has sospechado que las personas con las que convives cotidianamente y con las que llegarás a establecer algún lazo afectivo pueden estar coludidas y pretenden utilizarte para algún misterioso experimento psicológico? ¿Qué dirías si de pronto alguien te explica que, sin haber solicitado tu aprobación, formas parte de algo llamado metateatro, que es un teatro en el que la tradicional separación entre actores y público no existe y que algún “elegido” determina un punto de inicio y otro de final, pero permitiendo que los participantes inventen su propio argumento sin poner ninguna clase de límites?
Pues, a grandes rasgos, eso es lo que vivió el joven inglés de 25 años Nicholas Urfe: protagonista de la novela El mago, de John Fowles*, quien poco a poco se dio cuenta de que todas las personas con las que tenía relación obedecían o trabajaban para Maurice Conchis, un millonario sexagenario de origen griego.
La historia comienza poco después de que Nicholas termina sus estudios universitarios y no sabe qué hacer con su vida; su existencia estaba condenada a la vacuidad y a la monotonía, hasta que conoció a una joven llamada Alison, con quien estableció una relación amorosa bastante intensa que tuvo grandes repercusiones para ambos y que se vio súbitamente interrumpida cuando él consiguió un empleo como maestro de inglés en una escuela en Phraxos, una pequeña isla griega. Durante las primeras semanas su vida continuó siendo gris hasta que conoció a Maurice Conchis quien, haciendo gala de una vasta inteligencia, cultura y conocimientos de psiquiatría, fue envolviéndolo poco a poco en una realidad ondulante e incomprensible que, a final de cuentas, cambió radicalmente su visión y comprensión de la existencia y del ser humano.
En El mago, Nicholas Urfe encarna la famosa Duda metódica de René Descartes hasta límites exacerbados; la realidad le demuestra que no puede ni debe confiar en absolutamente nada ni nadie, por momentos ni en él mismo.
El lector se identifica fácilmente con el protagonista y con las espléndidas descripciones psicológicas y atmosféricas —algunas cargadas de profundas imágenes poéticas—, y así disfruta y sufre intensamente cada escena y cada nuevo e inesperado suceso. En la historia Conchis funge como una especie de titiritero que mueve los hilos de todos los personajes y marca la pauta de los cambios de realidad, inventando historias y manipulando los sentimientos y las ideas de quienes lo rodean. Conchis es un personaje sólido y congruente consigo mismo, pero muy ambiguo para el lector; por momentos parece ser un millonario despótico y manipulador, un siquiatra loco, una especie de dios o un maquiavélico director de teatro.
Finalmente, al terminar el libro, aunque se aclaran algunos de los móviles de Maurice, el argumento queda abierto en muchos aspectos y, entrelazado con múltiples reflexiones filosóficas sobre temas como la libertad, el amor, la realidad y la ficción, obliga a que el lector se cuestione el mundo y, de alguna manera, lo perciba de una forma distinta.
El mago es una novela bastante larga... pero no te asustes: desde la primera página te sumergirás junto con Nicholas Urfe en una historia llena de misterio que muy probablemente te hará leer de forma compulsiva hasta que llegues al final. Cabe aclarar que la trama de la novela nada tiene que ver con los reality shows .
Ficha bibliográfica: