Si nos preguntan sobre qué es lo que comen las hormigas, seguramente la mayoría de las personas respondería de acuerdo con su experiencia.
Los que hayan ido de día de campo y recibieron su visita, afirmarán que les encanta alimentarse gratis de lo que otros llevan a sus paseos. Y, claro, también renegarían del apetito de estos gorrones insectos y su afición para asistir a las fiestas sin invitación.
Quien haya visto la película Marabunta o se haya plantado frente al televisor para ver un documental sobre las hormigas soldado, tendrá la certeza de que son cazadoras implacables que comen y arrasan con todo ser viviente que se ponga a su paso. Plantas, insectos, arácnidos, pequeños reptiles y mamíferos son parte de su dieta.
Un ama de casa que al entrar a la cocina descubre que el pan, las ollas donde se prepararon los alimentos, así como vasos y platos sucios han sido invadidos, no tendrá duda en pensar que las hormigas pueden comer lo mismo que las personas. Rápidas carroñeras que se encargan de transportar, almacenar y devorar todo. Persistentes animalillos indestructibles que encuentran diferentes caminos para lograr su objetivo, a pesar de los esfuerzos por ahuyentarlas.
Podríamos pensar que son comedoras de hojas cuando las vemos pasar en hileras siguiendo todas el mismo camino. Cargadoras incansables capaces de cortar y transportar trozos de planta, que superan 50 veces su propio peso.