Claro: ahora todo el mundo habla de la fibra, pero por años y años nadie le hacía caso ni la consideraba particularmente importante.
¿No hemos dicho lo que es la fibra? Pero qué descuido… Como en los anuncios comerciales de alimentos integrales se habla de ella, hasta parece que es de la familia y todos la conocemos a la perfección.
La fibra, por lo menos en nutrición, es parte de la pared de las células vegetales. Recuerda que un elemento que diferencia células vegetales de animales, es que las primeras tienen pared celular y las segundas no (entre otros detalles más). Claro que eso todavía no dice nada sustancial. Esa pared celular está compuesta por múltiples carbohidratos de estructura química más o menos complicada, que hacen muy difícil su digestión. Dicho en otras palabras, es un material destinado a salir del aparato digestivo casi de la misma manera como entró.
La fibra está compuesta por la celulosa (con la que se fabrica papel), hemicelulosa y lignina (prácticamente lo mismo que la madera) y pectina (sustancia que tiende a hacer más espesas las mermeladas).
La escoba intestinal
Por años, la única característica que se destacaba de la fibra era su ayuda para vaciar el intestino. Es la razón por la que muchos nutriólogos se referían a ella como la escoba que ayudaba a barrer el intestino. Como no era digerida (desdoblada químicamente), al estar presente en el conducto digestivo estimulaba el movimiento de sus paredes —de manera muy parecida a la forma en que se desplaza una lombriz de tierra— y aumentaba el volumen de las heces fecales (suena horrendo, pero hace que el excremento tenga un tamaño que obligue al intestino a expulsarlo).
¿Y comemos la fibra que necesitamos?
Malas noticias: ¡no! Sociedades como la nuestra han cambiado sus costumbres alimenticias y cada vez consumimos productos más industrializados y refinados que no la poseen, a la vez que dejamos de ingerir aquellos que naturalmente tienen cantidades importantes de fibra.
En investigaciones realizadas por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, los especialistas han encontrado que la gente en México sólo ingiere unos 14 gramos en promedio al día.
Claro que nos falta saber si 14 gramos son muchos o pocos: como para estar al tanto de cuánto es el faltante. Pues bien, los trabajadores de ese instituto, que pertenece a la Secretaría de Salud, opinan que al menos se deben consumir 25 gramos por día.
¡Carambolas, apenas comemos la mitad!
Pero, bueno, no ha de ser tan grave porque aquí estamos... sanos, además de vivitos y coleando.
Más noticias desagradables. Si estar en riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, diabetes , aumentar la tensión arterial (aliada de los derrames cerebrales, los infartos y otras lindezas), es lo que entiendes por estar sano, parece que necesitas revisar tu concepto de “vivito y coleando”.