El juego de La oca, tiene una larga historia: ni más
ni menos de 4 mil años, dicen algunas versiones. Otras lo sitúan
más cercano a nosotros y le asignan unos 400 años de
antigüedad. ¿Te imaginas cuantos niños lo han jugado
en Europa y América?
No se sabe bien quién lo inventó y si fue un niño
o un adulto quien primero lo jugó, pero una leyenda helénica
dice que durante el asedio de Troya los guerreros griegos se aburrían
y para remediarlo se inventaron varios juegos, entre ellos el Juego
de la Oca.
Los que respaldan esta versión, que raya en la leyenda, aseguran
que el más antiguo tablero conocido para el juego de la Oca
es el "Disco de Phaistos", descubierto en Creta en 1908,
y fechado hacia el año 2000 a. C.: consiste en un disco plano
de arcilla, y en 8 de sus casillas está la imagen de unos pájaros
de gran tamaño.
Lo que sí se sabe con mayor seguridad es que un señor
llamado Francisco de Medicis, que gobernó Florencia de 1574
a 1787, lo dio a conocer al mundo cuando tuvo la feliz ocurrencia (seguramente
para quedar bien) de regalárselo a Felipe II, que en ese momento
era rey de España.
Podríamos pensar que a este señor no le gustaba mucho
jugar, pues era muy serio y austero; rezaba mucho y todo el día
se le iba en gobernar sus enormes territorios (acuérdate que
fue el hijo de Carlos I de Alemania y V de España, y que América
ya había sido descubierta).
Pero cuentan los libros que tanto el rey como sus súbitos quedaron
fascinados con el tablero de La oca, a quienes además
les encantó ver que la suerte, abiertamente, era la que definía
quién era el ganador.
Porque eso sí: no hay mucho qué hacer ni qué pensar
en este juego si los dados no te ayudan a avanzar, o te salen los puntos
que justo no querías para evitar caer en el calabozo, de donde
no sales hasta que alguien te salva.
Existe otra teoría que atribuye su invención a la Orden
de Los Templarios, creada en 1118 en Jerusalén por los cruzados
europeos. Esta versión se mezcla con leyendas de los peregrinos
que venían de Roma por el Camino de Santiago de Compostela,
pasando la noche en posadas y monasterios representados en las casillas
donde quizás se encontraban las claves para iniciados en la
oscura y enigmática filosofía de esta misteriosa orden.
Si te interesa saber más acerca de La oca, te recomendamos
consultar algunas de las 51 mil sitios de Internet relacionados con
este juego. Al final mencionaremos algunas direcciones.
Lo que sí sabemos es que la afición por el juego se
extendió a toda Europa, y que incluso en Inglaterra adquirió cédula
de identidad cuando fue inscrito en el Stationer´s Hall de Londres,
como “el nuevo y muy divertido juego de la oca”. Esto sucedió el
16 de junio de 1597. Imagínate.