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Charles Darwin y su vocación
Justo fue
el tiempo en que nació Charles Darwin, 1809. Es de suponer
que este inglés creció con esas mismas convicciones
—las de un mundo hecho por Dios en un instante, y que el mundo
actual era semejante al momento de la creación—, y
más porque estudió teología en la Universidad
de Cambridge.
Aunque, claro está, tal como demuestra su vocación
posterior, el estudio de la religión no era exactamente lo
más apasionante, de hecho le hubiera gustado mucho más
ser médico cirujano, pero tampoco le agradaba la perspectiva
de practicar la cirugía en aquel tiempo en que la anestesia
aún no se inventaba.
...Así
que, sin vocación auténtica para la medicina o la
teología, con frecuencia emprendía paseos con sus
amigos en las cercanías de Cambridge. Durante esas expediciones
recreativas tuvo oportunidad de observar con detenimiento algunos
fósiles
y también algunas formaciones geológicas interesantes.
Temporadas también de hacerse preguntas que a muchos parecerían
ociosas, aunque otros opinarían que más bien eran
algo heréticas.
...Dedicarse
al naturalismo era una forma elegante de Darwin para dejar atrás
la vida religiosa. Así que, luego de su graduación,
planeó un largo viaje en barco para —según él—
encontrar los orígenes básicos de la vida, influido
sin duda por las lecturas a las que tenía acceso y los amigos
de la escuela.
...Enrolarse
como naturalista sin sueldo en una expedición del barco HMS
Beagle y tener el plan de permanecer en él durante cinco
años, no era cualquier cosa. Lo pudo hacer porque su madre
provenía de una familia muy adinerada, así que aun
con la desaprobación de su padre —al menos de inicio—
emprendió la travesía en diciembre de 1831, cuando
apenas contaba con 22 años de edad.
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