Esther López-Portillo


P
alenque es una palabra en español que es sinónimo de empalizada; se cree que su nombre original pudo ser Nachán, Chocán o Culhuacán, entre otros. Esta zona arqueológica maya se ubica en el norte del estado de Chiapas y fue fundada alrededor de año 100 a. de N.E. Se ubica sobre una planicie en la selvática Sierra Madre de Chiapas; la abundancia de recursos naturales hizo del sitio el lugar perfecto para establecer una aldea dedicada enteramente a la agricultura. Aunque la región estuvo ocupada por grupos de las etnias chol y tzeltal, antes que por los mayas, no se sabe cuál fue el grupo fundador.

Lentamente, del 300 al 600 de N.E., el lugar comenzó a desarrollarse hasta convertirse en una pequeña metrópoli; entre 600 y 900 se erigió como el centro de poder económico, político y social de una vasta región que abarcaba un amplio territorio de lo que hoy conocemos como Chiapas y Tabasco. Entonces alcanzó su máximo esplendor (y una extensión de más de veinte kilómetros cuadrados), evidentemente gracias a la compleja arquitectura monumental y a los datos que pueden obtenerse a través de las estelas. De acuerdo con los investigadores, el sitio extendió su influencia a través de la guerra y las alianzas matrimoniales del grupo gobernante con los que reinaban en otros poblados ubicados en las laderas del río Usumacinta . En Palenque los habitantes aprovechaban las bondades del río y se dedicaban, como una de sus actividades principales desde su fundación, a la agricultura.

La traza de Palenque obedece a orientaciones astronómicas relacionadas con el movimiento del Sol y los ciclos de la Luna; así como a la observación de otros astros importantes para esta cultura. En el centro de la ciudad se encuentran los edificios dedicados a las deidades y a los gobernantes; hacia la periferia están los grupos de viviendas que pertenecieron a los diversos linajes, así como los edificios dedicados al comercio y la administración. En los límites se encuentran algunos fosos y muros que en su momento sirvieron como protección para el sitio; más allá, en las tierras de cultivo, vivía el resto de la población quien utilizaba las maderas preciosas que se dan en la zona, como el cedro, la ceiba y el chicozapote -árbol de del que también extraían el chicle - para construir sus casas que eran techadas con hojas de palma.

 
 

 

Índice del texto: 1 2 3 4 5 comentarios