La fachada del templo
es de estilo plateresco ;
se diseñó con base en las construcciones italianas
del siglo XVI, de ella sobresalen trabajados en piedra rostros
angélicos, r osetones y conchas marinas que se encuentran
adosadas a las columnas y los frisos .
Al costado derecho del edificio se localizan la capilla abierta
y el acceso al claustro, que está repartido en dos pisos
y que guarda en sus muros los frescos realizados en la época
colonial. La planta baja del edificio conventual y de la iglesia
fueron construidos en 1560, mientras que el claustro alto fue
añadido en 1580. En su interior el convento cuenta también
con arte sacro elaborado
por el pintor flamenco Simón Pereyns.
En
las paredes de los pasillos se aprecian desdibujados los frescos
que hace más de cinco siglos cubrieron el total
del aplanado; en aquel entonces, los frailes evangelizadores
entrenaban a los nativos de las tierras conquistadas para decorar
los muros de iglesias, conventos y monasterios; los artistas
que hacían dichos trabajos eran conocidos como tlacuilos .
La decoración mural del convento se divide
en tres periodos: el primero corresponde al claustro bajo, donde
los tlacuilos representaron el edén. Un jardín
denso y abundante en plantas y árboles curativos, crece
en torno al árbol
de la vida -un zapote-, de los medallones que ostentan los escudos
de Jesús, María y de la cruz (cuya devoción
conduce a la vida eterna). De las ramas del guayabo, el cacao
y la vid penden monos, tlacuaches y loros entre magueyes y nopales.
Se descubren también águilas, serpientes y conejos
que parecen guiar a la vista para conducirla por los caminos
que ascienden al paraíso, en ese mundo unidimensional
lleno de mensajes, magia, mitos, espiritualidad y fusión
ideológica y cultural.
Una hermosa escalera conecta ambos claustros; en ella sólo
se conservan las pinturas del techo, un medallón deja
ver a un pelícano que alimenta con su corazón a
tres polluelos; la imagen simboliza el aislamiento de los frailes,
al tiempo que les advierte sobre los peligros existentes en parajes
desconocidos; el medallón es enmarcado con zacate retorcido
como emblema del lugar en donde se ubica: Malinalco.
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