Juego de Pelota

Es el más grande de las ciudades mayas antiguas. Son impresionantes las representaciones de un miembro del equipo sin cabeza y con la sangre brotando, rodeado de otros jugadores que conservan la cabeza en alto. Algunos investigadores sugieren que los sacrificados eran los integrantes del equipo perdedor, mientras que otros afirman que los ganadores eran quienes recibían el honor del sacrificio. Dice Carlos Montemayor que “en ciertas celebraciones solemnes de este juego podría ser inexacto hablar de perdedor y de ganador; también, creer que el ganador debía ser sacrificado porque era un honor, o que el perdedor debía serlo por haber sido derrotado. Durante muchos siglos quizás el juego fue una ceremonia en la que se representaba esa dualidad de Venus, del sol y del viento. Los jugadores estaban representando un drama cósmico y solamente había espacio para la élite porque probablemente los espectadores estaban descifrando en el juego de pelota lo que estaba por venir, lo que ocurría en el cosmos, lo que podía sobrevenir a la tierra y a los pueblos. Por lo tanto, no había triunfador ni perdedor, habría el reparto de la estrella matutina o de la estrella de la tarde, o del sol naciente o del sol que baja por el poniente y entra en el inframundo. Quizás en esa ceremonia ritual uno de los jugadores debía representar el papel del sol que bajaba al inframundo o de la estrella de la tarde o del viento huracanado” 1.

Lo cierto es que sólo los mejores guerreros eran seleccionados para jugar y representar a las divinidades dentro del campo. Las grandes plataformas que rodean el lugar estaban destinadas para que la clase gobernante y los sacerdotes pudieran presenciar el desarrollo del juego. Las tallas y motivos que están en las paredes, hablan de las implicaciones místicas y religiosas del evento. Los mayas creían que la tierra separaba al mundo humano del inframundo y el cielo del supramundo. En el supramundo se encontraba un aspecto de las deidades, el mundo de los vivos era el plano intermedio, y en el inframundo estaba el otro aspecto de la deidad y era el reino de los muertos; para los mayas todo lo existente era dual. Su inframundo no tiene una connotación negativa como, por ejemplo, el infierno cristiano.

 

Templo de los Jaguares

Este sitio posee una serie de columnas de piedra que ostentan serpientes de cascabel talladas, así como esculturas de jaguares. En el interior perduran los restos de un fresco que narra, con imágenes coloridas, los hechos de una gran batalla.

 

Templo de las Calaveras

Tiene una plataforma en forma de T tallada con innumerables calaveras que asemejan los cráneos humanos; hay también las representaciones de águilas que vuelan en picada, justo en la dirección de torsos humanos, con el fin de devorar sus entrañas. Se cree que esta plataforma era utilizada para depositar las cabezas de las víctimas de los sacrificios.

 

1Montemayor, Carlos: “El juego de pelota y el huracán” en La Jornada , México D.F. 5 de julio de 2004.