La decadencia de Chichén Itzá se
relaciona con el surgimiento de Mayapán como nuevo centro
de poder en Yucatán. Desde el siglo XIII, la parte habitada
de la ciudad era muy reducida. En el siglo XVI, El Castillo (la
Pirámide de Kukulkán) y el Cenote Sagrado aún
funcionaban como escenarios de grandes procesiones que consultaban
su oráculo; sin embargo, los grandes edificios ya no recibían
mantenimiento.
Entre los edificios y elementos del sitio destacan: el Castillo
(la Pirámide de Kukulkán), el Juego de Pelota,
el Templo de los Jaguares, el Templo de las Calaveras, la Plataforma
de Venus, el Cenote Sagrado, el Grupo de las Mil Columnas, el
Caracol y el Convento.
El Castillo (La pirámide de Kukulkán) 
Fue construida entre los años 300 y 450 de N.E. El Castillo
es una edificación monumental de treinta metros de altura
que está coronada con un templo en la parte superior que
tiene las tallas en piedra del dios de la lluvia, Chac y del
dios serpiente Kukulkán. En el interior se encuentra una
la escultura de un Chac Mool y un trono en forma de jaguar pintado
de rojo.
Se cree que esta pirámide es la representación
del calendario de los mayas: cada escalón es un día
del año, y dado que cada lado tiene 91 escalones, multiplicados
por cuatro dan un total de 364 más uno, representado por
la plataforma, son los 365 días del año solar,
por lo que se piensa que el monumento fue erigido en honor al
dios Sol.
Es evidente el carácter mágico
astrónomico
de este edificio, pues su ubicación establecida matemáticamente
para registrar la llegada de la primavera y el otoño,
momentos en que es posible observar a la “Serpiente Emplumada”,
que desciende de la escalinata en dirección al Cenote
Sagrado, en un juego de luz y sombra en cada equinoccio, año
con año. Para empezar, las primeras sombras de los cuerpos
superiores de la pirámide comienzan a dibujar los triángulos
isósceles que conforman el cuerpo de la serpiente. Paulatinamente
la sombra va avanzando hacia la cabeza en forma de serpiente
ubicada en la parte baja de la alfarda. Por fin, el último
de los triángulos toca la base de la alfarda .
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