Las lenguas romances derivaron de una protolengua
: el latín, lengua indoeuropea del grupo itálico que comenzó a
hablarse en el Lacio, región del centro de Italia. El denominado “latín
vulgar” fue el que sentó las bases para crear una gran familia
lingüística, pues era el hablado en el Imperio Romano. Se
difundió, pues, conforme las legiones romanas conquistaban nuevos
territorios. Así impusieron esta lengua para llevar a cabo principalmente
las funciones administrativas. El “latín vulgar” logró mantener
cierta uniformidad, pero con el paso del tiempo dicha rama fue variando
de región a región. Al sobrevenir el fin del dominio romano,
el latín se transformó hasta dar origen a las lenguas
romances.
El “latín vulgar” era diferente del “latín culto”: el
segundo se utilizaba principalmente para escribir. De hecho, es la lengua
con la que se hicieron aquellos textos que hoy en día conocemos
como “clásicos”. Además, era hablado sólo por los
miembros de los estratos sociales más altos; en cuanto a su forma
y estructura, era rígida y cerrada al cambio. Por su parte, el “ latín
vulgar” o “discurso plebeyo” tuvo, por decirlo de algún modo,
un proceso de desarrollo más libre. Era la lengua del pueblo,
de los comerciantes y de los soldados.
La ramificación del “latín vulgar” en las diferentes lenguas
romances se dio en un proceso continuo, en el que no se han podido trazar
líneas divisorias precisas. Entre las lenguas romances podemos
mencionar el italiano, el portugués, el francés, el rumano,
el sardo y el español. El italiano es el sistema que ha sido más
fiel al latín; mientras que los otros, por su lugar de origen
y situación geográfica, a través del tiempo han
recibido influencia de familias lingüísticas como la germana,
eslava, árabe y, en el caso de América, de diversas lenguas
indígenas. Lingüísticamente, al escuchar cómo
se expresan hablantes de diversas lenguas romances, resulta obvio —a
pesar de las diferencias— que provienen de la misma protolengua.
Las lenguas romances se clasifican en nueve grupos, y cada uno puede
a su vez comprender varios dialectos:
- Castellano: conocido también como español.
Es oficial en gran parte de España y Latinoamérica. Tiene
poca variedad dialectal y se muestra como una lengua muy conservadora,
en el sentido de que no ha tenido cambios significativos a través
del tiempo o de región a región.
- Portugués: lengua oficial de Portugal y
de Brasil, posee menos dialectos diferenciados y es más conservador
que el castellano.
- Gallego: lengua cooficial en Galicia, España;
proviene del portugués medieval.
- Asturiano: lengua cooficial del Principado de Asturias,
España; es utilizada también en otras regiones de aquel
país, como León.
Tiene más de doscientos dialectos
y uno de ellos, el toscano florentino, es la base de la lengua oficial
en Italia.
Lengua muerta utilizada
en algunas ciudades costeras de Dalmacia —hoy Croacia.
- Francés: lengua oficial en Francia y cooficial
en Bélgica, Suiza y Canadá. Tiene una gran variedad dialectal.
- Valón: lengua hablada en Bélgica,
donde es considerada lengua regional.
- Picardo: utilizada en algunas regiones de Francia
y Bélgica, donde también se considera lengua regional.
