Esta lengua pertenece a la rama itálica de lenguas indoeuropeas. Es oficial en la República de Italia donde, incluyendo sus variedades lingüísticas, supera los cincuenta millones de hablantes. Asimismo, es cooficial en Suiza y, por fenómenos migratorios, utilizada en pequeñas comunidades de América y el norte de África.

Durante su desarrollo se desprendieron del italiano más de doscientos dialectos divididos en dos grupos principales. El primero se conforma por los dialectos del norte o septentrionales, y el segundo por los del centro-sur o centro meridionales, que a su vez se ramifican en el ítalo-galo, común en Liguria, Piamonte, Lombardía, Emilia Romaña, Trentino-Alto Adigio y el veneciano, de Venecia.

Los centro meridionales se diversifican en cuatro grupos. Los dos primeros se conocen como centrales y son parte de ellos el toscano, de Toscana, y los dialectos de Lacio-Umbría-Marcas, que ocupan la mitad del norte de Lacio, incluyendo Roma, Umbría y las Marcas. Los que restan se han llamado meridionales: el intermedio común en el sur de Lacio, Abruzos, Molise, Campania, Basilicata y partes de Puglia; y el externo utilizado en Calabria, Puglia y Sicilia.

En Italia existen otras dos otras lenguas romances: el ladino, hablado en el extremo noreste del país y el cerdeño, propio de la isla de Cerdeña. Los dialectos italianos son utilizados al cruzar las fronteras; por ejemplo, los istrianos están restringidos a la porción sudoeste de la península de Istria, hoy Croacia; estos pertenecen al grupo septentrional; mientras que el utilizado en la isla francesa de Córcega pertenece al grupo centro meridional.

La multiplicidad de dialectos que surgieron en Italia y la afán de los habitantes por lograr una unidad lingüística en toda la península, hicieron que se aceptara como lengua oficial el italiano, que se basa en el dialecto toscano-florentino; por considerarlo el más puro heredero del latín clásico.

El dialecto toscano-florentino alcanzó su máximo esplendor durante el siglo XIV por varios factores; en primer lugar por su situación geográfica —era la lengua halada en el centro de la península—, entonces, la Toscana y, particularmente, Florencia era la ciudad productiva económica y culturalmente de la región. De ella son originarios tres de los más grandes autores de la Edad Media y el Renacimiento italiano: Dante, Petrarca y Boccaccio.

En 1583 se fundó la Accademia della Crusca, misma que se constituyó en la autoridad oficial en materia lingüística, con ella se pudo crear la norma, con el fin de regular la evolución del italiano, lengua que, aunque conserva su condición de clásica en lo referente a pronunciación, sintaxis y léxico, ha aceptado los cambios inherentes a cualquier lengua viva.

Es decir, el italiano contemporáneo tiene muchos elementos del latín clásico, pero su léxico ha sufrido las transformaciones necesarias para seguir siendo funcional para los hablantes. Los cambios fonéticos sucedidos desde el latín están reflejados en su ortografía, que es principalmente fonética, por lo que cualquiera que sepa latín u otra lengua romance, puede aprender italiano con cierta facilidad.

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Fuentes:

  • López García, Ángel:  Fundamentos genéticos del lenguaje . Madrid, España, Cátedra. 2002.
  • “Lengua italiana ”. Biblioteca de Consulta Microsoft Encarta 2005. Estados Unidos, Microsoft Corporation, 2004.

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