Revelación de un misterio

El día 31 de mayo pasado la revista estadounidense Vanity Fair adelantó que, para su edición de julio, publicaría un extenso reportaje sobre Mark Felt, ex agente de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés). La cuestión no tendría la menor trascendencia de no ser porque Felt es, nada más y nada menos, que Garganta Profunda, el misterioso informante que desató uno de los escándalos políticos más sonados de la historia contemporánea: el Watergate.

Bob Woodward y Carl Bernstein, autores de la serie de reportajes aparecidos en el periódico Washington Post que hicieron público el caso, habían acordado con Garganta Profunda que sólo revelarían su identidad el día de la muerte del misterioso personaje. Los periodistas fueron fieles a su promesa y nadie pudo descubrir quién era el informante. Pero Felt, a sus 91 años, decidió romper el silencio, al parecer por cuestiones económicas.

En 1974 Woodward y Bernstein escribieron un libro sobre el escándalo: Todos los hombres del presidente, que se convirtió en un éxito editorial y posteriormente fue llevado a la pantalla grande por el director Alan Pakula. Esto los hizo famosos y millonarios. Felt, por su parte, no ganó un quinto por su decisiva colaboración en el asunto. 

Ahora se sabe que Felt recibió 10 mil dólares por sus declaraciones a Vanity Fair, según ha revelado su hija Joan. La cantidad no es importante, pero es sólo un adelanto de mayores ingresos para la familia Felt. Por ejemplo, varias compañías productoras de Hollywood han ofrecido a Joan hasta 10 millones de dólares para hacer una película sobre la vida de Garganta Profunda. Y esto es sólo el principio, pues los expertos consideran que la familia Felt podría obtener hasta 30 millones de dólares por sus revelaciones.

Pero, ¿qué es lo que pasó exactamente en 1972?

 

 

Un hombre llamado Richard Nixon

Richard Milhous Nixon fue el presidente número treinta y siete de los Estados Unidos, nacido en Yorba Linda, California, en 1913 y fallecido en la ciudad de Nueva York en 1994. Luego de la Segunda Guerra Mundial, en la que sirvió como marino, comenzó a escalar posiciones dentro del Partido Republicano, destacándose por su marcado anticomunismo en plena Guerra Fría.

 

Guerra Fría : término acuñado por el financiero y asesor político estadounidense Bernard Mannes Baruch en 1947 para describir las recién creadas tensiones entre la Unión Soviética y los países de Europa del Este, por un lado, y los Estados Unidos y sus aliados de la Europa occidental, por otro. Las tensiones comenzaron a manifestarse con la división en cuatro zonas de la Alemania ocupada y el comienzo de la Administración soviética en Europa oriental. Aunque nunca hubo un enfrentamiento bélico directo entre los dos bloques, de ahí el apelativo “Guerra Fría”, las tensiones alcanzaron varios puntos del planeta a través de sangrientas guerras que costaron miles de vidas. En 1991, a raíz de la desaparición de la Unión Soviética, el entonces presidente estadounidense George Bush —padre del actual mandatario— declaró oficialmente el final de la Guerra Fría.

 

Nixon, elegido para la Cámara de Representantes en 1947 y luego para el Senado en 1951. Político de gran talento, fungió como vicepresidente durante los dos mandatos de Dwight Eisenhower. En las elecciones de 1960 fue derrotado por el candidato demócrata John F. Kennedy, de gran carisma y popularidad. Dos años después, Nixon perdió también las elecciones por la gobernatura de California.

En 1968 contendió una vez más por la presidencia del país, y esta vez resultó ganador durante dos periodos sucesivos. Su gobierno (1969-1974) fue de carácter conservador, acorde con la ideología y los principios que Nixon defendió durante toda su vida: recortó la Seguridad Social y reprimió con mano dura los movimientos estudiantiles y de reivindicación racial.

En política exterior tuvo algunos resultados, pues logró —a través de su operador político Henry Kissinger— reducir las tensiones con la Unión Soviética y aumentar la presencia estadounidense en el Medio Oriente. Sin embargo, su marcado anticomunismo lo llevó a estar detrás de los sangrientos golpes de Estado ocurridos en Latinoamérica en la década de los setenta.

Nixon no pudo resolver la crisis económica que los Estados Unidos venían arrastrando desde mediados de los años sesenta. Pero además se vio obligado a retirar al ejército estadounidense de Vietnam, derrotado y humillado, después de una terrible guerra que dejó heridas, física y mentalmente, a cientos de miles de personas.

Sin embargo, no fue el estruendoso fracaso en Vietnam o la crisis económica lo que desembocaría en la renuncia de Nixon; ni siquiera su personalidad desconfiada, rencorosa y resentida, sino el trabajo de dos periodistas de Washington y su informante, Garganta Profunda.