Pintura holandesa del siglo XVII: el arte de describir
El arte holandés del siglo XVII se ha juzgado como una descripción de la tierra y la vida holandesas. Sus artistas produjeron un retrato de sí mismos y de su país: sus vacas, paisajes, nubes, ciudades, iglesias, sus casas ricas y casas pobres, su comida y su bebida. La ilusión pictórica de vida es el sello distintivo del arte holandés pues sus esfuerzos se dirigieron a perfeccionar el artificio de la imagen.
Las pinturas holandesas son ricas y variadas en su representación de la realidad. Escrutan los cielos, inspeccionan la tierra, observan y describen la flora, la fauna y el cuerpo humano. En la pintura holandesa es más fácil encontrar temáticas como una naturaleza muerta, un jarrón con flores, la descripción de una alcoba o la panorámica de un campo sembrado, que un cuadro histórico o bíblico como predomina en otras tradiciones pictóricas, por ejemplo en la renacentista italiana. Entre los artistas holandeses destacados del siglo XVII se cuentan: Constantijn Huygens, Jacques de Gheyn, Jan de Bray, Paulus Potter, Gerard Dou, Jacob Matham, Pieter Senredam, Jan Vredeman de Vries, Willem Claesz. Los más reconocidos son Jan Vermeer y Rembrandt van Rijn.
Vermeer y la cámara oscura
A cualquier espectador sorprende la organización formal y fuerza pictórica de los cuadros de Vermeer. Desde el siglo XIX, cuando comenzó a revalorarse la obra de este artista, ha habido controversia acerca de cómo se las ingenió para representar la realidad. La discusión se ha centrado en la especulación de si el holandés estuvo familiarizado con la ciencia óptica de su época y si utilizó para trabajar un instrumento óptico conocido como cámara oscura. La cámara oscura provee una imagen bastante precisa de la realidad visible: disminuye la luz y conserva en las cosas la exacta proporción de su forma y colorido. Es como si los fenómenos visuales estuvieran captados y presentados sin la intervención de un artífice humano.
En el caso de Vermeer, la organización espacial, la representación de los objetos y el uso del pigmento se ha atribuido en alguna ocasión a la cámara oscura. Con ello se establece una distinción entre la visión natural y los efectos visuales del aparato. Se cree que Vermeer usó ese artefacto para establecer la identidad de su estilo pictórico. Actualmente, esta polémica se encuentra en un periodo álgido debido a la publicación del libro de Philip Steadman, Vermeer's Camera ( La cámara de Vermeer ) (Oxford University Press, 2001), en donde el autor, académico de la Universidad Abierta de Inglaterra, concluye tras un minucioso análisis que el artista efectivamente se valió de la tecnología óptica para componer su visión pictórica de la realidad.