Razones para el optimismo

Hasta antes del referéndum en Francia y luego en Holanda, se daba por hecho que la Constitución sería aprobada por abrumadora mayoría. Los avances de la Unión Europea acendraron el discurso optimista de sus impulsores e ideólogos. Los argumentos eran irrefutables ante la vista de los logros. A saber:

  • La adhesión casi simultánea de los antiguos regímenes socialistas a la OTAN y a la UE y la orientación de amistad hacia Occidente adoptada por Rusia han puesto fin a más de medio siglo de Guerra Fría
  • El continente europeo se reunifica pacíficamente y los países europeos colaboran entre sí en la lucha contra la delincuencia internacional, la trata de seres humanos y la inmigración clandestina y el blanqueo del dinero sucio. La UE ha instaurado una asociación institucionalizada con sus grandes vecinos, como Rusia y Ucrania, que no están llamados, por lo menos a medio plazo, a formar parte de la Unión Europea
  • Los Estados miembros de la UE que desean establecer una política europea de seguridad y defensa de conformidad con los Tratados, se fijaron en diciembre de 1999, en el Consejo Europeo de Helsinki, un objetivo específico: estar en condiciones de desplegar, antes de 2003, en el plazo de un mes una fuerza de 60 mil hombres, capaces de ser movilizados durante un año y asistidos por apoyo aéreo y naval. Aunque esta fuerza de reacción rápida no constituye todavía un auténtico ejército europeo, ya que se compone de contingentes de las fuerzas armadas nacionales; no obstante, la creación de un Comité Político y de Seguridad (CPS), un Comité Militar (CM) y un Estado Mayor (EM) situados bajo la autoridad del Consejo con sede en Bruselas dota a la Unión de un instrumento político-militar para llevar a cabo las tareas cuyo cumplimiento se han fijado acciones humanitarias fuera del territorio europeo, misiones de paz y de interposición
  • Estados Unidos ha aceptado que los europeos comprometidos en acciones militares en las que no participen estadounidenses puedan utilizar determinados medios logísticos (inteligencia, comunicaciones, capacidad de mando y transporte) de la OTAN
  • Las auténticas capacidades de defensa y disuasión, como las armas nucleares poseídas por Francia y Reino Unido, siguen bajo control nacional. El elevado precio y la sofisticación creciente de la tecnología militar hacen cada vez más necesaria la cooperación en materia de industria del armamento entre los Estados miembros de la Unión
  • El terrorismo que asuela el planeta principalmente desde los atentados de Nueva York del 11 de septiembre de 2001 ha alterado el panorama estratégico, sin duda. Ante esto, los países europeos deben cooperar más estrechamente en la búsqueda de información que facilite la neutralización de los autores de los atentados y sus inductores

Europa necesitaba —y podía— ser más unida y poderosa. Pero…

 

¿Por qué las resistencias?

El filósofo británico Michael Oakeshott resume la posición de los detractores de la Constitución Europea: ha dicho que esta Constitución es propia de un estado “teleocrático”, es decir, es una constitución donde los estados marcan unos fines y usan como medio para conseguirlos: la regulación, las leyes, la coerción y el robo. Es una Constitución para beneficiar Estados, no ciudadanos, dice, en alusión al riesgo de que tras la careta de la unión y el fortalecimiento de los Estados europeos pudiera surgir una nueva especie de Estado totalitario pero a escala continental.

Y se pregunta: Cuando abogan por la “ defensa de la igualdad” , ¿a qué tipo de igualdad se refieren? ¿A la que imponen leyes contra el trabajo como las del salario mínimo y la discriminación (…); a la que imponen leyes que cargan con mayores impuestos a ciertos productos “ inmorales ” y con menos a sectores considerados por los políticos de “producción nacional”?

La Constitución miente, reitera Michael Oakeshott; miente desde el principio diciendo “que nace de la voluntad del ciudadano”. No es cierto, agrega: “los políticos y burócratas de Alemania y Francia han creado este texto que pocos han leído”. No ha habido participación civil, ni siquiera “contrato social” alguno. “Es una constitución del estado para el estado. Los únicos ganadores son políticos, funcionarios y burócratas de los Estados que arrebatará al hombre medio más libertades y a la sociedad civil europea”.  

El ”no” francés y holandés a la Constitución europea parece demostrar que no sólo el filósofo inglés piensa que se trata de un engaño, y ello podría ser el trago más amargo para la Unión.

Fueron meses de intensa campaña tanto a favor del ”sí” como del ”no” a la Constitución Europea. Las razones que denunciaron los sindicatos y una parte de la izquierda francesa tienen que ver con el cierre de empresas nacionales y multinacionales que prefieren instalarse en tierras de alguno de los diez nuevos miembros de la Unión.

Desde hace un año los países del Este, como Polonia, Lituania, Letonia o la República Checa hacen parte de la Unión Europea y su mano de obra es más barata, además de tener legislaciones laborales menos estrictas.

Es justamente la llegada de la competencia la que tiene a más de un francés en cólera y no dudan en denunciar "al plomero polaco o eslovaco que ofrece tarifas más bajas", como el ejemplo del dumping laboral y social que se implantará en toda Europa.

El sentimiento nacionalista francés se ha reavivado también en los últimos meses por culpa, según los partidarios del ”no”, de los burócratas de Bruselas. Desde sus oficinas prepararon una directiva que busca liberalizar la oferta laboral y los servicios públicos en la UE y que está incluida en la parte III de la Constitución.