Ha sido calificado como un continente bélico, pero también ha luchado por estar unido, y en estos momentos sus mejores sueños de grandeza y unión parecen ir rumbo al fracaso: la Constitución Europea cosecha rechazos y cuestionamientos que parecen insalvables.

La última batalla de Europa por unirse tiene su génesis luego de la última Guerra Mundial. Así surge la Unión Europea. A través de ésta se persigue reconstruir la Europa arruinada por las guerras y, por supuesto, evitar nuevos enfrentamientos entre los pueblos que comparten una realidad histórica y geográfica, pero que conservan su identidad, su idioma y su cultura.

Hoy la UE tiene un gran peso en las instancias internacionales, tales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), los organismos especializados de Naciones Unidas (ONU) y en las cumbres mundiales sobre medio ambiente y desarrollo. 

¿ Qué papel tiene en todo esto una Constitución Europea por la cual se pugna consolidar ante las fuertes resistencias de ciudadanos? Un papel clave: la Constitución contiene los instrumentos y procedimientos de concertación en Europa para llevar a cabo políticas comunes en todos aquellos ámbitos en que la acción de los Estados miembros es insuficiente por sí sola para alcanzar los objetivos deseados.

Dicho de otro modo, la Constitución Europea es una etapa importante de la "construcción" de este viejo continente. Trata de responder a los desafíos que plantea la Europa del mañana su situación de hoy: un continente de 25 Estados miembros y 450 millones de habitantes; una unión democrática, transparente, eficaz y al servicio de los europeos. La Constitución sustituye por un texto único los principales Tratados europeos existentes.

La Constitución Europea se divide en cuatro partes. En la primera se definen los valores, objetivos, competencias, procedimientos de toma de decisiones e instituciones de la Unión; también aborda los símbolos, la ciudadanía, la vida democrática y las finanzas de la Unión. En la segunda figura la «Carta de los Derechos Fundamentales». En la tercera, se describen las políticas y las acciones internas y externas así como el funcionamiento de la Unión. En la cuarta se estipulan las disposiciones finales, como los procedimientos de adopción y de revisión de la Constitución.

El largo y sinuoso camino

Pero vayamos por partes: inicialmente, la UE estaba compuesta por sólo seis países: Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. En 1973 se unieron Dinamarca, Irlanda y el Reino Unido; en 1981 se sumó Grecia; en 1986 España y Portugal; y en 1995 Austria, Finlandia y Suecia. En 2004 tuvo lugar la mayor ampliación, con la adhesión de 10 nuevos países.

En los primeros años de su existencia, gran parte de la cooperación entre los países de la UE se refería al comercio y la economía; pero en la actualidad la UE también trata otros temas con repercusión directa en la vida cotidiana, tales como los derechos de los ciudadanos; la garantía de la libertad, la seguridad y la justicia; la creación de puestos de trabajo; el desarrollo regional; la protección del medio ambiente; la creación de la globalización en beneficio de todos.

En la era moderna de la integración europea, 1992 ha tenido una importancia capital, porque el Tratado de Maastricht contribuyó a establecer los cimientos de la futura integración política, donde destacan fundamentalmente la seguridad y la política exterior, así como la consagración de una Constitución Política para la UE y la integración monetaria.

En este marco legal, se presentó el proyecto de Constitución Europea, aprobado mediante resolución del Pleno del Parlamento Europeo el 10 de febrero de 1994, el cual recoge los principios reconocidos y consolidados por los diferentes tratados que regulan la Unión.

En junio de 1997 se produjo la cumbre de Ámsterdam, en la cual se suscribieron los protocolos sociales y se ratificó la voluntad de los países de la Unión de arribar en 1999 a la integración de una moneda única, cuya denominación actual es el euro, la moneda común europea.