¿Existe
o no?
El limbo y las ideas que hay en torno a él, son el producto de
la tradición, las creencias populares y las discusiones teológicas
que desde los primeros años del cristianismo, intentan dar coherencia
a los dogmas.
.....A
pesar de esa larga historia, no ha sido dicha la última palabra.
Sorprendentemente y a pesar de la importancia de esta figura en todo
el sistema de creencias de la gente que profesa la religión católica,
la iglesia no cuenta con una postura oficial con respecto al limbo.
De hecho, ahora mismo entre la jerarquía encargada de establecer
las posturas oficiales en materia de fe, se encuentran en la discusión
que avalará o no su existencia.
.....Para
muchos de nosotros el resultado de la discusión no tendría
mayor trascendencia, pero es muy distinto para quienes profesan con
estrecha cercanía esta religión. De hecho, lo que se está
definiendo es el destino —eterno también— de algunos
de sus seres queridos, y eso no es poca cosa, al menos no para el que
verdaderamente mantiene su vida ligada a la fe católica.
.....Se
trata, al fin y al cabo, de la indefensión ante un posible desalojo.
Si queda establecida la existencia del limbo, todo se mantiene igual,
con sus reglas y también con sus riesgos, pero sin trastocar
las “certezas” de lo ya conocido.
.....En
caso contrario, asumiendo que el limbo es tan sólo una ficción,
el desalojo de los inocentes no bautizados sería inminente. Cabe
ahí pensar en la aflicción de quienes tuvieron un hijo
en tal situación y que a partir de ese momento deberán
enfrentar la incertidumbre. ¿Cielo o infierno?
Lo más probable es que sea decretado un “pase automático”
al cielo, toda vez que se trata de una iniciativa papal. Lo que queda
por ver, será el acomodo que este dictamen tendrá en el
imaginario colectivo de quienes profesan el catolicismo, luego de mantener
una tradición que supera los mil quinientos años.