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El narrador, traductor y ensayista mexicano Vicente Herrasti (1967), miembro del Crack , ha publicado las novelas Taxidermia (1995), Diorama (1998, también publicada en España en 2000) y La muerte del filósofo (2004). Ha traducido la obra de autores como Edwin Muir y Herman Melville y ha sido becario del Consejo Británico, del Scottish Arts Council y del FONCA.
En esta entrevista, Vicente Herrasti habló sobre sus primeras aproximaciones a la literatura, su incorporación al Crack y de su última novela, La muerte del filósofo, en la cual recrea, con un estilo pulcro y erudito, la última noche de uno de los más importantes filósofos sofistas de la antigua Grecia: Gorgias de Leontinos. Según Miguel León-Portilla: “Ángel María Garibay rescató para México la maravilla del teatro griego. La inventiva de Vicente Herrasti es heredera del maestro y, en esta novela, nos acerca al universo espiritual de los griegos.”
¿Cómo se autodefine Vicente Herrasti?
Como persona soy un pesimista ilustrado y como escritor un obsesivo compulsivo, porque me preocupo mucho por el uso correcto del lenguaje.
¿Y cómo fueron tus primeras aproximaciones a la literatura?
Desde los catorce años he venido leyendo clásicos desaforadamente: me fascina, es una de mis pasiones. Nazco de tres líneas principales: la literatura rusa, la inglesa y la norteamericana. La obra de Herman Melville me ha resultado capital, incluso la he traducido. Gogol, Dostoievski y Tolstoi son para mí como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Abrevo también en la poesía y el ensayo. Los ensayos de Brodsky y Davenport me enseñaron a repensar. El ensayo titulado Toda fuerza deviene forma, de Davenport, me llevó a concebir muchas de las cosas que abordo en mi última novela, La muerte del filósofo.
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