Y
a todo esto: ¿el epigrama tiene una forma métrica
definida?
No.
Desde su creación, los antiguos griegos otorgaron a este
concepto una acepción muy amplia, según el Diccionario
de literatura española llegó “hasta el extremo
de entender por 'epigrama' toda suerte de composiciones poéticas
y de inscripciones” 2.
Sin embargo, es importante precisar que en cada época y
cultura se han seguido varios patrones como la copla real, los
tercetos, los pareados, las redondillas, las quintillas y las
dobles quintillas, tanto en rima consonante como asonante. Tal
vez sus dos características más importantes sean
la brevedad y el tono satírico y ocurrente. En la actualidad,
sus formas más usuales son el dístico o la estrofa
de cuatro versos.
Si tratáramos de sintetizar lo que son los epigramas, podríamos
decir: poemas breves —en rima o en verso libre— generalmente
de cinco, seis, siete u ocho versos en dos cuartetos; y como toda
forma poética, funcionan como un vehículo para externar
sentimientos, ideas o fantasías.
Acaso la definición más certera es la escrita por
Tomás de Iriarte en el siglo XVIII:
A la abeja semejante,
para que cause placer,
el epigrama ha de ser
pequeño, dulce y punzante
2 Vid,
Bleiberg, Germán, y Marías, Julián (coordinadores):
Diccionario de literatura española, p. 261.