Ramóm Cordero G.

En el futbol, como en cualquier competencia deportiva, la combatividad y el deseo de ganar son los ingredientes que garantizan un buen espectáculo. Desafortunadamente son cada vez más los técnicos de los equipos que, especulando con resultados y puntajes, recurren a la táctica de la defensa a ultranza y carente de ataque, lo que ha tenido por consecuencia una serie de partidos que son mortalmente aburridos. Algo que sin duda es totalmente contrario a la esencia futbolística.

En el reglamento de FIFA que podría aprobarse el año entrante, se contemplan sanciones a las escuadras que renuncian a la búsqueda del gol y se “encierran” en su área a fin de conservar el resultado.

Un método muy ortodoxo

La Federación considera que la decisión es de tal trascendencia, que el sólo árbitro del encuentro no está en posibilidad de emitir un juicio sobre el desempeño de los equipos dentro del campo de juego.

También se estima que sería impropio someter el dictamen, ya con partidos concluidos y marcadores publicados, a una discusión en los escritorios de los directivos.

Así, pues, para evitar despertar suspicacias acerca de las sanciones, será el propio público asistente el que emitirá un dictamen irrevocable, siguiendo aquel viejo pero efectivo método del circo romano. Los pulgares de la concurrencia, señalando hacia arriba o hacia abajo, serán el instrumento que por aclamación, podrá descalificar a un equipo o sustraerle los puntos ganados durante la justa.

Sin que haya sido precisada la metodología, el planteamiento inicial indica que, cuando el árbitro principal y sus asistentes —junto con el delegado representante de FIFA— consideren que notoriamente se ha recurrido a una actitud pasiva y exclusivamente defensiva como forma de juego, se solicitará la participación del público asistente para evaluar el desempeño.

Si la mayoría de los dedos pulgares se elevan, el resultado y sus puntajes se mantendrán sin cambio. Por el contrario, cuando la multitud mantenga ese dedo vengador hacia abajo, se dictaminará la anulación de los goles y los puntos logrados. El equivalente a perder en cero.

En esta propuesta innovadora que pretende rescatar los valores de lucha, sacrificio y esfuerzo de los equipos, queda asumido que la trayectoria de cada conjunto también tiene importancia. Es por ello que, si en dos ocasiones consecutivas o en tres discontinuas, el fallo del supremo jurado —que es el público— resulta abrumadoramente desfavorable, la sanción máxima consistirá en la descalificación del conjunto para el resto de la temporada, copa o campeonato.

El por qué de la disposición

Como se sabe, el futbol es uno de los deportes más populares en el mundo entero y, por añadidura, el que mueve la mayor cantidad de dinero a través de la venta de los derechos televisivos, la comercialización de publicidad y las industrias asociadas a los artículos promocionales como camisetas, gorras, llaveros, mascotas y demás.

Así, pues, la prosperidad de esta disciplina deportiva depende en mucho del interés que mantenga el público y esta popularidad va de la mano con el espíritu ganador de un equipo. Las modificaciones reglamentarias de los últimos años —que incluyen mayor valor a las anotaciones hechas como visitante, diferencia de goles como criterio de desempate y definición de partidos importantes con series de tiros penales— han dado como resultado el que se desarrollen tácticas que nada tienen de aguerridas y esforzadas.

Piense en el equipo que como visitante ha logrado hacer casualmente un gol durante el inicio del primer tiempo, y que luego, replegando sus líneas, dedicará el resto del partido, así como los 90 minutos del siguiente, a defender esa mínima diferencia. No sólo no habrá futbol, sino que el tedio será desesperante. Cabe también tomar en cuenta el caso de aquellos equipos que sin argumentos futbolísticos y ante la certeza de no poder superar al rival, busque mantener el empate en ceros, a la espera de que la suerte les acompañe en una ronda de penales.

Posturas encontradas

Siempre que se adopta alguna medida que implica cambios drásticos, hay gente que la apoya e individuos que la atacan. Esto mismo sucede con la propuesta de la FIFA. Entre los aficionados no sólo no hay objeción, sino que se encuentran entusiasmados ante la posibilidad de cumplir con efectividad su papel como “jugador número 12”. La manera de ser uno más del equipo y pesar en el resultado obtenido en la cancha.

La mayoría de los técnicos y entrenadores que han hecho del ataque su estilo de juego, también están de acuerdo. En entrevista, el brasileño Acribilhiado Agoles, famoso por incluir sólo delanteros en su equipo y perder siempre los partidos en tremendas goleadas, afirmó que “es justa la medida ya que se premia el sacrificio futbolistico y la vocación de ataque”.

Hay, sin embargo, voces en contra. Tal es el caso del entrenador japonés Yoempato Nogano, mismo que declaró a la prensa: “Lo importante es no peder, si se hace agrupando a todo el equipo en el área chica, es tan sólo estrategia. Así es el futbol”.

La última palabra la tendrá el aficionado mediante un sencillo sistema de votación por Internet. La Federación Inocentemente Futbolera Asociada (FIFA) pone a su disposición el siguiente vínculo para registrar su opinión.

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