BRANDchild resume décadas de experiencia de muchos mercadólogos
estadounidenses y europeos, es decir, de países desarrollados,
que han explorado nuevas vetas para la consolidación de las marcas
más famosas del mundo dedicadas a los jóvenes: zapatos Nike,
Helados Holanda, productos Nestlé, pantalones FUBU (las siglas
de For Us By Us, “de nosotros para nosotros”, surgido en un barrio de
chicos negros de los EU) y refrescos con sabor de cola, entre otras.
La teoría de la investigación es que hoy la mercadotecnia
y la publicidad está en posibilidad de asegurar que la Generación
Net configure una generación cautiva por el resto de su vida, por
medio de una estrategia comercial “de la tumba a la vida”, en la que la
mercadotecnia ofrezca no sólo satisfactores de consumo sino también
identidades alternas para estos jóvenes caracterizados por su soledad
y su propensión al consumo.
En pocas palabras: una condición de consumidores para consolidar
una estrategia comercial “de la cuna a la tumba”, en la que las marcas
se adecuen a las necesidades de identidad en cada una de sus etapas vitales,
con estrategias flexibles y asegurando el consumo. El consumismo es lo
de hoy y será lo de siempre, parecen decir con esto.


Vamos por partes: durante muchos años los teóricos de la
publicidad han preconizado el triunfo de ésta sobre el inconsciente,
que dicho sea de paso, simboliza algo así como el alma humana. “Seducción
subliminal” le llamaron a un conjunto de técnicas supuestamente
infalibles para determinar una serie de actitudes, hábitos y comportamientos
de consumo. Sin embargo, nada pasó —para fortuna de la humanidad— de
manera contundente. Y aunque el éxito de la publicidad es incuestionable,
no hay teorías definitivas ni determinantes sobre cómo habrán
de comportarse en el futuro los seres humanos. Hoy la publicidad —aun
con el uso de técnicas de persuasión tomadas de la psicología
y otras disciplinas— no resulta tan eficaz debido a que la naturaleza
humana no es tan predecible como se creía.
Cierto: la relación de los chicos con las marcas es más
sólida que nunca, pues la mercadotecnia difícilmente podría
tener mejores condiciones para persuadir e influir en el consumismo. Y
las relaciones económicas derivadas del capitalismo se encuentran
en su estado de mayor desarrollo.
La Generación Net puede encontrar alternativas a la mercadotecnia
y la publicidad en la educación en valores, en el reforzamiento
de los lazos familiares y comunitarios, en el respeto a sus derechos humanos,
en la apertura a mejores expectativas de vida y oportunidades de desarrollo,
en el fomento de la recepción crítica de mensajes y la solidaridad
de los adultos.
Y con ello, el consumo de los bienes materiales será sólo
otra alternativa o complemento de la vida. Así quizás en
un futuro podremos recordar a BRANDchild como una investigación
que subvaloró el potencial de los chicos preadolescentes por construirse
nuevas identidades a partir de su autorreconocimiento, y su capacidad
de autogestión, porque si la publicidad y la mercadotecnia es lo
de hoy, quizá mañana las marcas resulten obsoletas a la
luz de nuevas posibilidades tanto de identidad como afectivas.
BIBLIOGRAFIA: