El aprendizaje vicario, propuesto por Albert Bandura, ofrece una explicación interesante acerca de cómo se aprende a través de la observación y la imitación del comportamiento de otras personas.

 

No existe la TEORIA, con mayúsculas, que nos explique toda la complejidad del aprendizaje. De hecho, la metáfora del ser humano que parece un prisma de mil caras, es cierta en el ámbito de cómo se aprende a ser, cómo se aprende a convivir en familia y a vivir dentro de una determinada cultura.

Uno de los conceptos más interesantes expuestos por Albert Bandura, es la distinción entre el aprendizaje activo (aquellos conocimientos que se adquieren al hacer las cosas; y el aprendizaje vicario, que es aprender observando a los otros. Por el solo hecho de ver lo que otros hacen y las consecuencias que tienen por su comportamiento, se aprende a repetir o evitar esa conducta. Lo que propone es que no todo el aprendizaje se logra experimentando personalmente las acciones.

Bandura también dice que al ver las consecuencias positivas o negativas de las acciones de otras personas, las llevamos como si fueran nuestra propia experiencia en otras circunstancias.

Son muchos los ejemplos de cómo los niños observan e imitan a sus padres y aprenden de lo que les sucede a sus hermanos, cuando éstos son regañados o premiados, y entonces rigen su actuación con base en sus observaciones.

Así se aprenden los valores y las normas sociales —que son adecuadas o no según cada cultura—, cómo manejar los impulsos agresivos, cómo prestar y compartir las cosas, por mencionar sólo unos ejemplos.

Este aprendizaje por observación e imitación se da toda la vida, pues siempre hay personas que conocemos, admiramos y de quienes aprendemos.

 

 

Le corresponde a México el mérito de haber iniciado las telenovelas de contenido social. Fue Miguel Sabido quien, a finales de 1975, dirige el proyecto de una telenovela con la intención de motivar el estudio de la Primaria en el Sistema Abierto de Educación. El proyecto resulta interesante y se menciona en esta ocasión porque estuvo fundamentado en la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura.

Basándose en los conceptos de este autor y retomando el interés de grandes sectores de la población por las historias noveladas, se inició un exitoso recurso que mostró cómo se aprende por imitación de conductas; al identificarse con los personajes de la historia, muchas personas se decidieron a empezar o reiniciar sus estudios de educación primaria.

En ocasiones los padres no tomamos en cuenta que para nuestros hijos somos el modelo a seguir y olvidamos aquella frase que dice: “lo que haces grita tan fuerte que no me permite oír lo que dices”, y que al igual que las personas que viendo a personajes de la televisión realizaron acciones benéficas para ellos, nuestros hijos se identifican con nosotros, pues somos quienes los motivamos a aprender y a superarse. Ellos aprenden más de lo que hacemos de lo que les decimos.

 

 

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