Sinopsis
El egocentrismo es una etapa normal del desarrollo que el niño debe superar para convivir y ser feliz.
La persona egocéntrica se considera a sí misma el centro de la atención y la actividad general. Todos conocemos alguien que “cojea de ese pie”. Es más: de una u otra manera todos lo somos un poco, ¡aunque algunos francamente se pasan!.
En realidad ni la filosofía ni la psicología hacen grandes diferencias entre géneros en relación con el egocentrismo y lo distribuyen por igual entre todos los seres humanos. Por eso tenemos que reconocer: en ese tema no hay quien arroje la primera piedra.
¿Qué es el egocentrismo? Primero recurrimos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que nos dice:
- Del latín egos - yo.
- Exagerada exaltación de la propia personalidad.
- Claro deseo de afecto o aceptación. (1)
Otra definición de egocéntrico del Diccionario de Psicología es:
Dispuesto a apegarse a sí mismo y a mirar todas las actuaciones desde un punto de vista personal. (2)
El Diccionario de psicoanálisis (3) ni siquiera lo menciona, porque el término no fue utilizado por Sigmund Freud; pero se refiere a un fenómeno parecido al que llama narcisismo, en alusión al mito de Narciso, y lo define como amor a sí mismo. (4)
El egocentrismo, concepto utilizado en el ámbito de las teorías del desarrollo, fue muy utilizado por Jean Piaget (1923) para referirse a la dificultad que tienen los niños para situarse en una perspectiva distinta a la suya.
Se trata de una etapa natural y propia del niño en sus primeros meses de vida, cuando pasa del mundo de las sensaciones puras —en las cuales sólo existe para sí mismo— y empieza a descubrir al “otro” en la figura de la madre, y de ahí a interesarse cada vez más por el mundo exterior. Pero estar en contacto con los otros y ser parte de la vida familiar y social, tiene un precio y es el descentrarse cada vez más de sí mismo, de lo que se desea para combinarlo con las expectativas de los otros.