Sinopsis

El Protocolo de Kyoto, el mayor instrumento internacional para enfrentar uno de los mayores problemas del mundo de hoy: el calentamiento global, ha entrado en vigor desde febrero de 2005, sin la adhesión de Estados Unidos, el país que más contamina, y ello podría significar el fracaso de este acuerdo apoyado por 141 países que juntos suman apenas la mitad de la emisión de gases con efecto invernadero.

 

Uno de los mayores problemas del mundo de hoy, que ya afecta nuestra vida diaria, es el calentamiento global, causante del cambio climático que pone en riesgo la vida en la Tierra. ¿Qué hace la comunidad internacional al respecto? Suma esfuerzos y hace investigaciones sobre cómo enfrentar las consecuencias de este fenómeno, principalmente apoyada en el Protocolo de Kyoto. ¿Podrá ello ser suficiente? Es probable que no, principalmente porque este acuerdo no cuenta con la adhesión del país que más contamina: Estados Unidos.

¿Cuáles son las razones para la oposición del país más contaminante y poderoso del mundo? El desarrollo económico ha sido esgrimido como la razón y el pretexto para no apoyar un esfuerzo internacional, y por ello al contrario de otras naciones desarrolladas como Japón y los pertenecientes a la Unión Europea, Estados Unidos aún se rehúsa a firmar el acuerdo por temor a causar “graves daños” a su economía.

De manera reiterada, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha dicho que su país no ratificará el Protocolo de Kyoto, pese a que este documento fue originalmente suscrito por Estados Unidos en 1997 durante la administración de William Clinton.

 

Sin embargo, la posición de Estados Unidos, secundado por Australia, ha sido apoyada con argumentos científicos porque en el centro de esta discusión yace una cuestión de fondo: no todos los expertos están de acuerdo en la relación entre cambio climático y desastres naturales.

Es decir, todavía no existe un consenso general sobre su relación con el cambio climático. O no quiere haber consenso al respecto.

Además, Estados Unidos lamenta que el protocolo no obligue a otros de los países, considerados "grandes contaminantes", como India o China, a recortar sus emisiones. Por ello la adhesión de este país al protocolo de Kyoto sobre el cambio climático hubiese "hundido" la economía del país, ha dicho el presidente George W. Bush, y ha asegurado que la nación más poderosa del mundo busca alternativas al consumo de hidrocarburos y combustibles fósiles.

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