¿Y los maestros qué pueden hacer?

Mucho más de lo que imaginan. Comenzar primero por rescatar las costumbres más tradicionales y después valorarlas. Claro que no toda cocina antigua fue mejor, pero sobran los ejemplos de una mucha mejor nutrición. Y es el que el tema no es nada más de nutrientes: eso finalmente es tan sólo biología. Es también cultura, sabor, costumbres, vínculos familiares.

......¿Si pudiera escoger el almuerzo de mañana, qué preferiría?

......Una sopita recién preparada en el horno de microondas, con todo y sus nutrientes complementarios.

.....Un tentempié de los que eran frecuentes entre los albañiles, con su montoncito de tortillas, una lata de atún, sardinas o un trozo de queso panela y, claro, todo ello sazonado con su picante.

.....¿Qué tal un almuerzo huasteco con frijoles negros preparados con su epazote, las indispensables tortillas calientitas, salsa para darle sabor y esos tres o cuatro pequeñísimos trozos de carne perfectamente doradita?

.....A menos de que el mundo se haya vuelto loco, pareciera que la primera opción poco tiene como para competir con las otras dos.