Leer por gusto no es un ejercicio de ociosidad constructiva. Repercute y
mucho en la capacidad de desempeño, tal como puede observarse
en los resultados encontrados por el Centro Nacional de Evaluación
para la Educación Superior, al cruzar algunas variables y sus
resultados del Examen Nacional de la Educación Media Superior
en 2002-2003 (CENEVAL 2005).
Asociando hábitos lectores de los jóvenes y sus resultados
académicos durante la educación secundaria, concluyeron
lo siguiente:
- Los estudiantes que aseguraron leer diez horas a la semana sacaron
los mejores resultados. En contraste, los desempeños inferiores
se obtuvieron entre los jóvenes que dedicaron dos horas o menos
a la lectura semanal.
- Los puntajes más altos fueron logrados por estudiantes que
afirmaron incluir en su lectura ciencia y tecnología, así como
literatura. Evidentemente, las notas más bajas correspondieron
a los que no pudieron incluir ninguna categoría en sus hábitos
lectores.
- Los participantes con mejor desempeño son los que manifestaron
leer seis o más libros durante el año. Los muchachos
que no habían leído ningún ejemplar fueron los
más bajos.
¿Basta con estudiar? ¿Es suficiente con el abordaje exclusivo
del contenido escolar? ¿Es un lujo la lectura? Los datos anteriores
muestran que no. Quizá ya es el momento de valorar en toda su
dimensión la importancia de promover la lectura entre nuestros
jóvenes. Dedicar mayores esfuerzos al fomento, que a la explicación
de por qué no se logra.
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