Acomodo

Por último, el acomodo: es importante que en los lugares donde se guardan los materiales de la biblioteca del aula y la biblioteca escolar, se establezcan las divisiones que ocupará cada categoría y se señalen con algún dibujo o cartel (que puedan realizar los estudiantes) para diferenciarlas. Así resultará más sencillo que los materiales permanezcan organizados. ¡A dibujar se ha dicho!

....Para terminar, le sugerimos algunas actividades que puede realizar de acuerdo con el nivel educativo que atiende; asimismo, le recomendamos crear pequeños equipos comisionados para mantener en orden los acervos a lo largo del ciclo escolar:

Preescolar

Primaria

Secundaria

En este nivel, niños y niñas, establecen, en la mayoría de los casos, el primer contacto con los libros y con la lengua escrita. Propiciar que los preescolares participen en la organización del acervo, les permitirá sentirse integrados con el espacio y los materiales; principalmente pueden colaborar en la clasificación (explorando los materiales; ellos pueden diferenciar perfectamente un cuento de un libro de juegos y actividades, ¡propiciemos su participación!) y el acomodo (dibujando los señalamientos y ordenando el espacio).

En este nivel los chicos manejan el lenguaje escrito y una tipología textual cada vez más amplia. Realicen en forma conjunta la clasificación, guíelos en la exploración y en los elementos que deben tomar en cuenta para identificar los diferentes tipos de texto que tiene el acervo y lean algunos fragmentos. Posteriormente, pueden acudir a otras bibliotecas y reflexionar en torno a los sistemas de clasificación de la escuela, en contraposición con los de centros de documentación con acervos más grandes (acercarse a la Clasificación Decimal Universal), y observar la ubicación y distribución de los materiales.

En este nivel, ya se tiene contacto prácticamente con todo el universo que compone el lenguaje escrito. Tras revisar los indicadores textuales y elegir la clasificación, la guía del docente puede darse a partir de preguntas que permitan a los estudiantes argumentar la clasificación como: ¿por qué pertenece a este género y no a otro?, ¿qué elementos o características tomaste en cuenta?, etcétera. Además, pueden asistir a una visita guiada a un centro de documentación más grande, donde pueden conversar con el bibliotecario sobre la clasificación en ese centro, cómo se dividen los textos y qué proceso de clasificación se sigue.