
Irene Martínez Zarandona
Con una intuición
clara e inteligente, fue pionero en la introducción de los medios
de comunicación en la escuela; pero sobre todo un gran innovador
de la pedagogía.
De la vasta obra de
podemos
destacar su enorme mérito al darles voz a los niños, campesinos
del pueblo francés donde enseñaba junto con su esposa
Élise. Pronto renuncia a una enseñanza basada únicamente
en la memoria, el cálculo mecánico de las operaciones,
el aprendizaje de datos alejados de la vida cotidiana y a aquella información
que no logra despertar el interés de los niños.
Lo
hace también como una forma de ayudarse a sí mismo, pues
—como consecuencia de una herida de guerra— tiene serias
dificultades respiratorias: no puede dictar por mucho tiempo sin sentir
que se ahoga, y así busca la forma de que los chicos aprendan
por sí mismos, lo cual le ofrecía tiempos de descanso
sin tener que hablar en voz alta.
No fue sólo
su necesidad personal: su interés radicaba en encontrar un método
que no los hiciera depender de un maestro cada vez más limitado,
y que ellos mismos supieran cómo
buscar y construir su propio conocimiento. Pronto se percató
del entusiasmo que los niños encontraron en la producción
de textos, individuales al principio y como producto de la colaboración
grupal después.
Maestro de pueblo,
de una escuela multigrado y con grandes necesidades económicas,
no se amedrentó y buscó en la historia de la pedagogía,
en las experiencias de otros educadores e ideólogos de lo que
hoy conocemos como “escuela activa”. Así gastó
sus ahorros para asistir a un congreso en Ginebra, pero no encontró
una solución; las respuestas que ofrecían a los problemas
escolares requerían recursos onerosos y poco adaptados a las
condiciones rurales.
Necesitaba
hacer algo por la educación popular, ligarla a las necesidades
de la vida cotidiana, y que los niños fueran constructores del
conocimiento más que recipientes o páginas en blanco.
Mario Kaplún lo narra con estas palabras: “Sigue buscando
incansablemente, da vueltas a sus ideas. Hasta que, finalmente, al hojear
un catálogo de ventas por correo, la oferta de una novedosa imprenta
manual —sencilla, elemental, relativamente barata, manejable por
los niños— le lleva a vislumbrar y ensayar una salida:
introducir en la clase un medio de comunicación. Con sus magros
ahorros compra la mini-imprenta, la instala en medio del aula y la
pone a disposición de los alumnos.” 1
Esto nos habla de
un objetivo que hoy en día muchos postulan: llevar la tecnología
a la escuela. Pero la última frase de Kaplún es la
que hace la gran diferencia, “la pone a disposición de
los alumnos”; es decir que permite la expresión, la usa
como eje y motor del proceso educativo de cada alumno.
Freinet
buscó renovar la esencia del sistema educativo con la introducción
de un medio, pero es evidente que usar la imprenta per se no
bastaba, sino que al introducir esta tecnología modificó
las pautas de relación del alumnos con el conocimiento. Dejaron
de ser el extremo pasivo de la comunicación volviéndose
emisores activos, creativos y capaces de transmitir sus propias ideas.

Alguien
podría preguntarse: “¿Qué haría Freinet
hoy en día con Internet?” Probablemente lo mismo, porque
no es el medio o la tecnología en sí la innovación,
sino lo que hizo con ella lo que logró despertar en sus alumnos
la motivación por el saber y el deseo de compartirlo. Permitió
a los niños trabajar temas que les eran cercanos y vivían
cotidianamente, los animó a que buscaran información,
la procesaran y discutieran, les enseñó a escribir, corregir
e intercambiar con niños de otras escuelas o países. Con
ello se interesaron por otras tierras y ambientes, por otras épocas
y culturas diferentes.
En un ambiente pedagógico como el creado por Freinet, los niños
aprenden con más naturalidad a leer y escribir (pues les interesa
aprender); así se inician en actividades como: investigar, estudiar,
pensar, decidir, discutir, o elegir por consenso del grupo. Los alumnos,
al ser responsables de sus textos, sienten la necesidad de que las cosas
salgan bien: ellos solos le exigen al colectivo de redacción
que debe ser claro y con ideas precisas.
Al corregir
un texto, se dan cuenta cuando algo está bien o mal escrito;
y así comprenden que una palabra o frase incorrecta no permite
entender el significado del texto, como tampoco tener una lectura adecuada
si la ortografía de sus palabras carece de precisión.
Para
escribir, redactar y expresar sus ideas tienen que citar, entrevistar
a personas que saben más que ellos sobre temas de la vida cotidiana
de su comarca, así como profundizar en su clima e historia y
características geológicas y geográficas, hacer
observaciones, elaborar mediciones, cálculos, costos, diseñar
la presentación, e incluso ahorrar en los materiales. Sobre todo
se responsabilizan en grupo, pues el fin del trabajo es compartir los
problemas comunes del pueblo y hacer su propio periódico.
En resumen, Célestine
Freinet salió del aula para ayudar a sus alumnos a comprender
la vida que los rodeaba; así se percató claramente que
los medios de comunicación y las nuevas tecnologías sirven
para entretener, pero sobre todo, son una vía para enseñar
a aprender y a generar la construcción del propio conocimiento.
Leer comentarios

• Kaplún,
Mario, “Pedagogía de la comunicación”, en
Comunicación Educativa en la Sociedad de la Información,
Roberto Aparici M. (Coordinador), Madrid, Editado por la Universidad
Nacional de Educación a Distancia, UNED, 2003, pp. 59–78.
http://www.universidadabierta.edu.mx/Biblio/M/Freinet-Moreno.htm
http://didac.unizar.es/jlbernal/frein4.html
Obras
de Célestín Freinet
• Freinet,
Célestin: Los métodos naturales.
Barcelona, Editorial Fontanella, 1970 (3 volúmenes).
• Freinet,
Célestin: Por una escuela del pueblo.
Fontanella. Barcelona, 1972.
• Freinet,
Célestin: Técnicas Freinet de la Escuela Moderna.
México, Editorial Siglo XXI, 1973.
• Freinet,
Célestin: Nacimiento de una pedagogía popular.
Barcelona, Editorial Laia, 1975.
• Freinet,
Célestin: Las técnicas audiovisuales.
Barcelona, Editorial Laia, 1979, pp.150.
1Kaplún,
Mario, “Pedagogía de la comunicación”, en
Comunicación Educativa en la Sociedad de la Información,
Roberto Aparici M. (Coordinador), Madrid, Editado pro Universidad Nacional
de Educación a Distancia, UNED, 2003, p. 62.