Así
es, terribles. Es una suerte que los vegetales aparentemente no sufran
ni padezcan dolor. Sería horrendo sentir la ferocidad con que le
trozan hojas y tallo. Vaya agonía que sería esa de percibir
cómo una lanceta le chupa savia y nutrientes. Inmenso martirio
el de las quijadas articuladas que en chasquido sin fin mascan, cortan
y arrancan.
....Vida corta y muerte apresurada.
....Ah, pero no hay que dejarse engañar por las apariencias: pequeños y grandes depredadores vegetales también suelen ser una presa. Del pulgón se alimentan catarinas o mariquitas, las carnívoras justicieras. La mantis religiosa da cuenta de saltamontes, langostas y más de un escarabajo. Arañas y alacranes no dejan escapar nada con vida. En el pequeño mundo de los insectos, todo lo que se mueve come; pero más tarde también será comido. Ya se va viendo claro en este relato, que arácnidos e insectos cazadores son realmente los villanos de la película.
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