Esther López-Portillo

Martes con martes llega a los puestos de periódicos una historieta mexicana con mucha tradición y que apareció por primera vez en 1940, cuando Gabriel Vargas dio vida y voz a los personajes de La Familia Burrón . Durante más de treinta años, en lo que se conoce como la primera época de la historieta, se tiraban semanalmente quinientos mil ejemplares, mismos que se agotaban. La razón del éxito: el impacto social, las personas que la leen encuentran en sus páginas ese espejo de la realidad mexicana ―su forma de vivir día con día, de relacionarse con otros, de hacer política, de superar las crisis― que el autor creó con inteligencia, audacia y una gran dosis de crítica. Ahí todos los que configuramos esta sociedad tenemos cabida.

.....Posteriormente, la publicación tuvo un receso y se reanudó en 1978, en lo que se conoce como la segunda época; aunque los personajes son básicamente los mismos, han cambiado de acuerdo con las propias transformaciones que ha sufrido el país en sus diferentes ámbitos. Con el paso del tiempo y la fuerza que tomaron la televisión y otros medios, el tiraje bajó a quince mil ejemplares. El nombre de la historieta, según el autor, surgió de que un alto porcentaje de las personas en México trabaja largas jornadas día con día; es decir “como burro”.

.....Así La Familia Burrón es el antecedente de la famosa caricatura Los Simpson, que también debe su éxito a la critica social que hace posible al retratar la cotidianidad de una familia estadounidense de los suburbios de clase media. Décadas atrás, la historieta de Gabriel Vargas nos introduce en la vida de una familia que vive en una vecindad ubicada en el Callejón del Cuajo en la ciudad de México. El autor aborda ―desde las diversas posiciones de los cincuenta y cinco personajes de la historieta― temas relacionados con la vida política, económica, social y cultural del país: así roza extremos y transita de la honradez a la corrupción, de la riqueza a la pobreza.

.....La variedad de personajes y el perfil tan definido de cada uno; así como todas las cosas que suceden a diario y que construyen “la realidad nacional”, aunados a la creatividad y agudeza del autor, son quizá los elementos que han permitido que a pesar de que La Familia Burrón cuente con miles de números publicados, las historias de cada ejemplar sean siempre nuevas y desbordantes de inteligencia, ingenio, ironía y buen humor.